El arte de aceptar la simplicidad

(Para ler a publicação em português clica em: A Arte de Aceitar a Simplicidade)

foto amarela claudine bernardes
Foto de arquivo: Claudine Bernardes

Reivindico la simplicidad

Hay días en los que quiero conquistar el mundo
y realizar grandes hazañas. Cuando en realidad, hay poco de eso en mi vida. Porque, si miro hacia atrás, veo que mis grandes logros fueron conquistados a través de pequeñas y sencillas decisiones.
Así que hoy reivindico la simplicidad de las decisiones cotidianas.

El ardiente deseo de alcanzar lo imposible, vivir constantemente la adrenalina en el amor, deporte, etc., nos está convirtiendo en seres frustrados en relación a nuestra vida cotidiana. Queremos vivir las increíbles historias de amor que vemos en los cines, pero si el «amor» no se presenta de esa manera, no es suficiente. Cada vez necesitamos  vivir la vida de manera más  extrema: la felicidad extrema, amor extremo, el extremo en el deporte; somos adictos a la adrenalina. Observamos la vida de otros  a través de sus publicaciones en las redes sociales y pensamos que la «hierba del vecino siempre es más verde». ¡Eso nos frustra! Así que empezamos a hacer cosas locas para mostrar cómo somos interesantes. Por supuesto, todo esto debe estar registrado, fotografiado, publicado y compartido, de lo contrario no tiene sentido.

la caja de imaginación, conquistar lo imposible
Kirill Oreshkin el «rey» do selfie extremo.

extremo 2

la caja de imaginación balconing la vida simple
Balconing.

Un poco de todo eso se está convirtiendo en noticia de primera plana y circula constantemente en las redes sociales. Veamos dos ejemplos: Selfies extremos que han provocado la muerte de más de uno; tal es la preocupación que Rusia lanzó una campaña contra esta locura que se está generalizando (Pincha aquí para ver una noticia de «La Vanguardia» sobre el tema). Otro ejemplo es el insano «balconing», que significa saltar de un balcón a una piscina o otro balcón. Sucede mucho en España, entre los turistas jóvenes, resultando en muchos muertos y heridos.

¿Hasta dónde llegaremos para alimentar nuestra futilidad?

Realmente creo que es necesario reivindicar la sencillez de la vida, fomentar la contemplación y buscar el placer en las cosas pequeñas y cotidianas. 

foto la caja de imaginación
Fotografía y edición: Claudine Bernardes

Para terminar, dejo un párrafo del libro «Padres brillantes, maestros fascinantes» de Augusto Cury:

Una persona emocionalmente superficial necesita de grandes eventos para tener placer, una persona profunda encuentra placer en las cosas ocultas, en los fenómenos aparentemente imperceptibles: en el movimiento de las nubes, en el baile de las mariposas, en el abrazo de un amigo, en el beso de quien ama, en una mirada de complicidad, en la sonrisa solidaria de un desconocido. La felicidad no es obra de la casualidad, la felicidad es un entrenamiento.

«La felicidad se puede hallar en las cosas simples, el problema es que hoy en día no basta sentirte happy, debe haber testigos que califiquen tu estado de happiness.»  (Cubran Arellano – Blog Somos Felices)

¿Estás de acuerdo con lo que escribí?  ¡Cuéntame tu opinión! Será un placer leer tus comentarios y aportaciones.

¡La gran vergüenza de mi vida! Un día inolvidable.

(Você pode ler esse post em português clicando em: Vergonha)

Hay situaciones que nos hacen sentir tan avergonzados a punto de desear hacer un agujero en el suelo para esconderse. Creo que todos hemos pasado por situaciones como esta.

En una ocasión, durante una fiesta de mi pueblo, salí a pasear vestida con una falda, que en verdad era un tela rectangular atada alrededor de la cintura. ¡Era la moda del momento! Cuando de repente, en medio de una multitud de personas, el nudo se deshizo y … bueno … la falda cayó al suelo. ¡Fue vergonzoso! Lo creas o no, esa no fue la peor vergüenza de mi vida.

En otra ocasión, yo pedaleaba por la ciudad vecina cuando me decidí bajar de la acera a la calle. No me di cuenta de que la alcantarilla no tenía tapa y la rueda de la bicicleta entró de lleno en ella. Resultado: En cámara lenta, la rueda trasera empezó a levantarse, haciéndome caer de cabeza al suelo, agarrada al manillar, digno de Matrix. Sin embargo, esa tampoco fue la peor vergüenza de mi vida. Solo te compartí estas dos experiencias horribles para que puedas comprender la extensión de la vergüenza que pasé.

Ahora, sin más preámbulos, vamos a los hechos.

Tras años sumida en un estilo de vida sedentario, decidí volver a practicar mountain bike. ¡No fue nada complicado! Agarré mi MTB polvorienta y busqué un carril bici cercano a mi casa que me llevó a una playa preciosa. Después de dos semanas en ese ritmo, ya me sentía casi lista para mi primera incursión en rutas de montaña.

Fotografia: Claudine Bernardes
Fotografia: Claudine Bernardes

Era un sábado por la mañana, el día en que todos los ciclistas dejan el redil. Había llegado a la playa, que estaba a unos 10 kilómetros de mi casa. Tomé un poco de agua, descansé un ratito y me dispuse a regresar. Cuando bajé de la acera percibí que algo no iba bien. Miré hacia atrás … no me lo podía creer! El neumático estaba plano.

A lo mejor pensarás: «¡Qué tontería! Sólo hay que cambiarlo. Después de todo un ciclista debe estar preparado para estas situaciones.» E verdad, estás en lo cierto … pero … (¿cómo decirlo?) … Había dejado el repuesto en casa. ¡Sí, ya

En la bolsa de sillín (que debía contener la cámara de repuesto) llevaba: la llave de la casa; una bolsa impermeable (el sábado anterior mí móvil se había ahogado en un aguacero); y el móvil (que no servía de ayuda porque no tenía a nadie a quién llamar).

Miré mis posibilidades y decidí regresar a casa empujando la bicicleta. ¿Te dije que era sábado y que todos los ciclistas habían dejado el redil? Bueno, antes los 300 metros pasé primer momento embarazoso:

_ ¿Tienes neumáticos de repuesto? – Preguntó un ciclista con la intención de ayudarme.
_ ¡Gracias! Pero no tengo cámara. – El pobre me miró con cara de perplejidad. Para aliviar la tensión del momento, le dije. – No te preocupes, estoy acostumbrada a caminar. ¡Son sólo 10 kilómetros! De todos modos, gracias! – Allá se fue mi primer grande momento de vergüenza.

Durante los próximos 6 kilómetros la misma conversación se repitió 30 veces. No, no estoy exagerando. ¡Porque eso sí, los ciclistas son muy solidarios! Sin embargo, ya no soportaba repetir una y otra vez que se me había olvidado el repuesto. Ya no soportaba sus caras de pena. Era demasiada vergüenza para una persona en un sólo día. Si pudiera construiría un túnel hasta mi casa.

¿Qué aprendí?

Aprendí que es muy vergonzoso no estar preparada para una situación, que yo sabía que podía pasar. Yo sabía que siempre debería llevar conmigo una cámara de repuesto, pero decidí dejarla en casa. ¡Eso no una falta de previsión, es una estupidez!

Aprendí de que no vale de nada tener una buena bicicleta, vertirse con ropa adecuada, llevar casco y guantes … si no estoy listo para los problemas que pueden surgir por el camino. La mayoría de los problemas son predecibles!

Esto vale para todo en la vida. Predecir los contratiempos, prepararse para ellos y actuar sin dilaciones te ahorrará mayores problemas y grandes vergüenzas.

Por último, quiero contarte el final de la historia: cuando faltaba alrededor de 4 kilómetros para llegar a casa, pasó por mí otro ciclista (¿y qué? Uno más) Hizo la misma pregunta, le di la misma respuesta y se fue como los demás. Al rato regresó.
_ Te propongo algo – me dijo. – Tengo una cámara de repuesto, la ponemos en tu bicicleta y luego pasamos en tu casa. Tú me das tu cámara de repuesto y yo siga mi camino.

Eso hicimos. ¡Gracias, Víctor! Me ahorraste otros cuatro Kilómetros de vergüenza.

claudine bernardes mtb

¡Gracias por tu visita! Aprovecha que estás por aquí y echa un vistazo en las demás entradas. Espero tus comentarios y hasta breve.

!Tu corazón no es vertedero¡ Echando fuera los escombros del pasado.

lorena chaves. El lamento
Fotografía y edición: Claudine Bernardes

Lo que llevo adentro.

Guardo la esperanza atrapada en una caja de zapatos. A veces espío con cuidado, pero no la abro demasiado para que no huya. Guardo mi esperanza con celo, deseando que las cosas cambien, y que esta simple esperanza se convierte en algo tangible.

Guardo el sentimiento que dejaste, el dolor que provocaste cuanto te fuiste. El mundo no lo ve porque lo guardo con celo. Nadie lo escucha. Me callo y oculto lo que llevo. Aunque adentro, la terrible tormenta crezca, es mí tormenta y no la dejo partir. En verdad, guardo ese dolor porque es lo único que me une a ti.

Guardo adentro el deseo de ser lo que nunca será. Lo mantengo oculto donde solo yo pueda amarlo, lejos de los que puedan juzgarlo. ¡No! ¡No insista¡ No lo dejaré irse. Solo él me conecta con lo que jamás tendré el valor de ser. Porque ahora solamente soy una sonrisa apagada y voluntad contenida, en un mundo que exige que sea más de lo que pueda llegar a ser.

Guardo, disimulo y mantengo lo que una vez fue y ya no existe. A veces me pregunto si no sería más fácil dejarlo ir. Pero el miedo al vacío me hace retroceder; cierro la puerta y no lo dejo ir. 

Guardamos ropas que ya no nos entran con la esperanza de que un día vuelvan a servirnos. Teléfonos de personas que han desaparecido de nuestras vidas y posiblemente jamás vuelan. Todos guardamos cosas, materiales o inmateriales. Yo guardo mis zapatillas de escalada como si fueran un tesoro. En ellas conservo los recuerdos de tiempos agradables cuando conquistaba las alturas; la adrenalina de la caída cuando mis brazos y piernas ya no soportaban el peso de mi cuerpo. Sin embargo, hay cosas que no las debemos guardar.

El rencor:

A veces, atesoramos sentimientos negativos hacia personas que nos han hecho daño. Todos sabemos que el perdón es esencial para nuestra salud mental, espiritual e incluso física. Pero cuando nos toca a nosotros, buscamos excusas. «No estoy dispuesto a perdonar.» «No sabes cuánto daño me ha hecho.» Estos argumentos no son racionales, porque mientras no perdonamos estaremos atados de forma nociva a esta persona. Perdonar es saludable y liberador.

Deseos inalcanzables que producen frustración:

Algunas cosas son inalcanzables simplemente porque no estamos dispuestos a convertirlos en realidad o no queremos pagar el precio de la conquista. Un ejemplo que he experimentado en mi vida: después de haber trabajado muchos años con el derecho y cuando terminé mi carrera, decidí hacer un master en España. Yo tenía una loca pasión por el derecho y deseaba ser una abogada hasta el fin de mis días. Por fin me casé y me quedé en España. Por una variedad de situaciones que van desde varios exámenes orales extremadamente complicados (para homologar el título), sumado al hecho de que soy demasiado idealista para trabajar con el derecho español (demasiado cuadrado), tuve que tomar una decisión: Dejar a un lado mi pasión por el derecho para poder vivir la vida que ahora se me presentaba o vivir llorando sobre la leche derramada (llena de frustraciones y viviendo de la nostalgia de lo que sería mi vida profesional en Brasil). Dejé el amor partir y acepté mi vida actual (que no está nada mal). Ahora voy mas ligera de equipaje y estoy lista para emprender nuevas aventuras.

Los sentimientos y las relaciones nocivas:

¿Alguna vez te enamoraste de alguien que, aunque no te llevara en serio, tampoco te dejaba ir? Esto es terrible! Es como mantenerse esclavizada a una relación sin futuro. Una calle sin salida. A lo mejor es el tiempo de plantearse seguir adelante sin esta persona. En verdad, eso beneficiará a ambos. También está aquel sentimiento que guardamos hacia a alguien que no quiere más estar en nuestra vida. ¿Qué razón nos hace guardar sentimientos por alguien que ya partió, que no quiere estar a nuestro lado? Eso ocurre porque albergamos la ilusión, de que a lo mejor un día, esa persona se dé cuenta de lo maravilloso que somos, y regrese corriendo arrepentida de haber partido. Eso es terrible, agotador y nos aprisiona a algo que ya no existe. ¡Acéptalo! Es hora de pasar página.

¡Échalo fuera! ¿Qué bien te hace guardar escombros del pasado? Camina por la vida ligero de equipaje, porque la vida misma es pesada.

Me gustaría terminar con una canción de Lorena Chaves, titulada «El Lamento«:

Renunciaré a lo que no sé,
por no saber esperar lo que pasará.
Los sueños que se fueron junto a ti,
Ya no sé por dónde volver a empezar
Una historia de amor así eterna
Ni una en vida entera se olvidará
Sigo lamentando por las fichas gastadas en ti.

Ni de lejos yo viví la paz
Fue recorrer las curvas de la avenida
Comprar vitrinas llenas de futilidad,
Hacer sonreír tristeza en la inmensa dolor.
En las cajas el vacío de mi alma
Una cura temporal para la soledad
Busco esperanza para esta vida vana
Es hora de mirar hacia el cielo y caminar.

Por aquí nos quedamos, pero no te olvides de lo que hoy hemos hablado. Echa fuera los escombros 😉 Espero tus comentarios y si te ha gustado, comparte esta entrada con tus amigos. (Também podes ler este post em português:  O que escondo dentro de mim.)

¿Eres punto de partida o punto final? Siete características.

claudine bernardes
fotografía de archivo: Claudine Bernardes

Punto de Partida

Soy el punto de partida
desde donde personas alzan vuelo,
despegan.

Cuando alcanzan altura,
miran hacia abajo y ahí estoy,
un punto … un simple punto.
El punto de partida.

Tal vez me olviden,
tal vez jamás regresen.
Sin embargo,
lo que soy no dejaré de ser:
su punto de partida.

También están los que regresan,
porque para ellos,
además de punto de partida
Soy una parada de descanso.
(Claudine Bernardes)

Peter H. Reynolds

Me gustaría que leyeras el texto hasta el fin, pero si no es posible, te pido que no dejes de ver el video del Cuento que inspiró esta entrada «El Punto» de Peter H. Reynolds. Es realmente inspirador.

¿Qué eres? ¿Punto de partida o punto final?

Conocer la respuesta a esta pregunta es esencial para mejorar tu relación con los demás. Pero ¿qué es el punto de partida y el punto final? Bueno, desde pequeños nos encontramos con personas que de alguna manera eran un punto de partida. Nos ayudaron a empezar algo, incluso para llegar a ser lo que somos hoy. Piense en ellos! Para algunos, sus padres fueron su primer «punto de partida»: fomentando a aprender algo; iniciar un proyecto, o alentando cuando estaban a punto de darse por vencido. También están nuestros maestros, quienes compartieron con nosotros sus conocimientos y plantaron en nosotros la semilla del conocimientos, proyectos y sueños. Incluso es posible que estas semillas han germinado y ahora son hermosos árboles frutales que alimentan otros. Hay muchas personas que para mí fueron un punto de partida, incluso algunos se convirtieron en una parada de descanso.

¿Qué particularidades poseen las personas «Punto de partida»? Dejo 7 características que pude encontrar en ellas. Las personas «Punto de partida» …

1. Plantan semillas: El punto de partida es el comienzo de algo. Por esta razón, una persona «Punto de partida» es alguien que ayuda a otros a encontrar su potencial. Para esto, plantan una semilla, que es lo mismo que una idea o una palabra de aliento. Ellos ayudan a despertar talentos que estaban dormidos, o incluso que no existían, pero con mucho empeño y alguien que sirva de ánimo, estos talentos han podido nacer, crecer y consolidarse. ¿Alguna vez has ayudado a alguien a encontrar su potencial?

2. Transmiten conocimiento: Una persona «Punto de partida» ama compartir su conocimiento y experiencia, es un «maestro de la vida.» Cuando comparte sus conocimientos no lo hace un pedestal; no crea barreras y tampoco es impersonal. Para una persona «Punto de partida», todo ser humano que pasa por sus manos es único. No mira a una persona problemática como un problema sino como una respuesta a su crecimiento. ¿Compartes lo que sabes con los demás?

3. Tienen amor por lo que hacen: El amor es siempre el motor que impulsa a una persona «Punto de partida». Cuando no hay amor, las frustraciones les hará renunciar a alentar a los demás. ¿Amas a lo que haces?

4. No esperan reconocimiento: Creo que siempre debemos reconocer el valor personas que nos ayudan, pero no siempre ocurre eso. La persona «Punto de partida» tiene conciencia de ello. Por esta razón, planta árboles sin alentar la ilusión de comer de su fruto. Para ellas lo importante es ayudar a que nazcan los frutos, aún que sea para alimentar a otros. Ejemplo de ello son los maestros que a pesar de ganar un sueldo bajo, dan lo mejor de sí mismos. ¿Ayudas sin esperar algo a cambio?

5. Hacen crítica constructivas: Realmente creo que debemos decir lo que pensamos, pero hay que hacerlo con amor. Una persona «Punto de partida» sabe que criticar es importante para ayudar a otros a crecer; Sin embargo, también sabe que sus palabras pueden matar el sueño de los demás. Por lo tanto, elige las palabras y el sentimiento apropiado antes de decir algo. Sus críticas ayudan a construir puentes entre las personas y sus sueños. Son un estímulo en momentos de dificultad; un tirón de orejas con amor; y también una frase de aliento: «Hazlo mejor la próxima vez, porque yo sé que tu puedes». ¿Cómo reacciona la gente ante tu crítica?

6. Los demás buscan y aprecian sus consejos: Hay personas que aman dar consejos; están enamoradas del sonido de su propia voz. Especialistas en «un poco de todo», piensan que su idea es única y que su respuesta siempre la más correcta; la única opción. Sin embargo, una persona «Punto de partida» no piensa así. Por ello los demás buscan sus consejos. Ella no necesita colgarse un cartel de «doy consejos gratis» porque los demás saben que ella estará allí cuando necesiten. ¿Hay personas que buscan tus consejos?

7. Se multiplican: ¡Eso es! Una persona «Punto de partida» genera otros «Punto de partida». Su impacto es tan positivo, que otras personas buscan seguir su camino. Esta es la cumbre, la coronación y la prueba de su éxito: ser capaz de transmitir el legado de ser un «punto de partida». ¿Estás transmitiendo tu legado?

Ahora me gustaría que meditaras en estos siete puntos. Reflexiona con sinceridad en tus respuestas. ¿Eres un punto de partida o tus críticas están sirviendo de punto final a los sueños de los demás?

Para terminar voy a compartir contigo el video del cuento que me ha inspirado a escribir esta entrada. Se llama «El Punto» (Peter H. Reynolds). Por favor, no termine de leer esta publicación sin mirarlo, es realmente inspirador.

Recuerda que “La Caja de Imaginación” es un canal abierto, estaremos agradecidos de recibir tus comentarios y confiamos en tu participación. Además, nos gustaría perdirte que compartas esta entrada con tus amigos, a lo mejor les hace falta estas palabras. (Leia também o post em português: O ponto de partida)

¿Alguna vez sentiste no haber amado lo suficiente? Enfrentándose al remordimiento y la pérdida.

Despacio

despacio por Claudine Bernardes
Fotografía y edición: Claudine Bernardes. «Argut»

Cada  paso era un calvario. Un pie tras otro, con dificultad, con dolor, pero sin perder la determinación habitual. Así anduvo por 20 metros que parecieron 20 kilómetros. Se sentó lentamente en un banco de madera y sintió un dolor sordo en la cadera. La sonrisa que siempre había sido su compañera inseparable ya no estaba con ella. Su piel apagada y los ojos arrugados de dolor le dejaban con más años de lo que realmente tenía. Esperaba. Mientras esperaba observó el mundo a su al rededor. Todo parecía igual, pero ella había cambiado. Las personas iban y venían rápidamente a través de la puerta automática; llegó una ambulancia transportando a alguien cuya vida pendía de un hilo; una señora caminaba rápidamente llevando documentos bajo el brazo. «Islas! Somos todos islas!» – Pensó, resignada. «- Vivimos aislados en nuestro propio microclima.» Posó la mano sobre vientre y se acordó de que estaba vacío. Una vez más el dolor dominó sus sentidos. Sin embargo, no era un dolor físico, que este también estaba, era otro dolor. El dolor de los que no habían amado lo suficiente. El agudo dolor de percibir su falta solamente después de la pérdida. Dos semanas antes todo era diferente. Había pasado por las puertas del hospital con la ilusión de ver por primera vez su pequeño bebé. En aquel momento la sonrisa era todavía su compañera. Habló de manera relajada con el ginecólogo y cogió con firmeza la mano de su marido, mientras la máquina de ultrasonido recorría su vientre y … Se dio cuenta. La sonrisa del doctor había desaparecido, algo andaba mal. El pequeño cuerpo estaba inerte, no había más vida dentro de ella; fue la noticia que de pronto recibió. El médico explicó que su pequeño corazón había dejado de latir hacía cuatro semanas. Durante estas cuatro semanas, su útero había sido una tumba, sin que ella se hubiera dado cuenta. El coche se detuvo a pocos metros, y ella se levantó lentamente para evitar el dolor. Pero el mayor dolor no podía ser evitado, ya que en su interior sabía que no había amado lo suficiente. (Claudine Bernardes)

Perder a alguien siempre trae demasiado dolor, puedo decirlo desde el punto de vista de alguien que ha sufrido muchas pérdidas. Recuerdo lo mucho que he sufrido y cuánto lloré al ver el cuerpo sin vida de mi padre cuando tenía sólo siete años. Lloré desconsoladamente durante horas, lloré durante días, hasta que poco a poco el dolor fue pasando. Pero el dolor de la pérdida, sumado al remordimiento es algo que realmente puede ser destructivo. Muchas personas caen en la depresión después de pasar por una experiencia semejante. Hijos que no hicieron lo suficiente por sus padres; padres que no mostraron amor como deberían; esposos y esposas que solo se dieron cuenta de lo mucho que amaban después de perder. Si estás pasando por algo semejante, te dejo algunas sugerencias que pueden servir de ayuda:

1 – Hacer el duelo: es posible que muchas personas con el deseo de ayudarte, pero con poca sensibilidad, digan: «Levanta la cabeza y sigue adelante». Pero, antes de levantar la cabeza y seguir adelante es importante pasar por un período de duelo. ¿Qué es el duelo? Tal como se define en el Diccionario Priberam, duelo es el proceso durante el cual un individuo puede desligarse progresivamente de la pérdida de un ser querido. La psicóloga Clarissa Franco enseña que «El proceso de duelo es necesario para la reconstrucción de la persona que pierde a alguien. Y como todos un día harán frente a la pérdida, es importante construir un espacio colectivo que legitima el duelo como algo necesario, no solamente para la persona que sufre el duelo, sino también para la sociedad. El proceso de duelo regresa a los afligidos la oportunidad de una nueva historia. » Por lo tanto, llore sin miedo, es un derecho y una necesidad.

2 – Aceptar el apoyo de amigos y familiares: Es normal que después de una pérdida, sea necesario un espacio propio para vivir el duelo. Yo necesité este espacio! Pedí a mis amigos que oraran por mi recuperación emocional, pero también les pedí que me dejaran un espacio para pasar por el duelo. Elegí retirarme un tiempo hasta que me sentí capaz de hablar sobre el tema sin romperme en llanto. Por otro lado, tener gente a mi alrededor, como mi marido y mi madre (personas que respetaron mi silencio) me sirvió de apoyo moral y me ayudó mucho.

3 – Expresar los sentimientos: Una vez que ya te encuentres en condiciones de hablar de tu pérdida, exterioriza tus sentimientos. Hable con personas de confianza. Si te sientes culpable por no haber dado tu mejor; si el remordimiento te está ahogando; hablar de ello puede ayudarte a ver las cosas de manera diferente. Es importante poner voz a este sentimiento. Algunas personas prefieren convertir los sentimientos en palabras, si es tu caso, ¡hazlo! Te puedo asegurar que también funciona.

4 – Perdónate: Nadie es infalible, tampoco tú. Todos nos equivocamos, aceptar esta realidad, perdonarse y aprender de esta experiencia te ayudará a superar tu dolor. Tenga en cuenta que autoflagelarse con el remordimiento puede convertirte en una persona amargada. Las personas amargas no pueden amarse y tampoco, amar a los demás. ¿Es lo que quieres para ti?

5 – Busca consuelo en Dios: A lo mejor me contestes: «Esto no lo puedo hacer, porque no soy una persona religiosa.» ¡Bien! Yo tampoco. Dios no es religión, es amor y el amor es una relación. En Mateo 11:28, Jesús dijo: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.» Habla con Él, dile cuanto te sientes adolorido y frustrado, llora, pide perdón y acepta el perdón. Como alguien que vivió la experiencia de la pérdida y remordimiento en primera persona, te puedo asegurar que recibir el abrazo de Dios ayuda mucho.

Por último, tenga en cuenta que todo en la vida pasa. Deja que la vida siga fluyendo, porque «Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría» (Salmo 30: 5b) 

por la mañana viene la alegria
Fotografía y edición: Claudine Bernardes

También te dejo otros textos relacionados de blogueros especializados: Duelo gestacional y perinatal: El dolor silencioso.  Y ¿Cómo superar la pérdida? El duelo.

Si   has experimentado algo similar y quieres compartir tu experiencia con nosotros, será un placer leer tus comentarios.

Recuerde  que «La Caja de Imaginación» es un canal abierto, estaremos agradecidos de recibir tus comentarios y confiamos en tu participación. Además, nos gustaría perdirte que compartas esta entrada con tus amigos, a lo mejor les hace falta estas palabras. (Leia também o post em português: Devagar)  

El padre que nunca tuve.

Por Paola Rodriguez

Dios es mi padre
Fotografía: Paola Rodriguez

Cuenta la leyenda que antes de nacer, él se fue corriendo a los brazos de otra mujer. Una desolada madre empezó a llorar la ruptura de su desamor, hasta que al mirarse descubrió que dentro suyo llevaba el fruto de su amor.

El padre que nunca tuve
siempre estuvo ausente.
Nunca escribió,
nunca llamo,
Nunca meció la cuna para calmar mi angustia,
No me castigó,
No me reprendió,
Nunca jugamos,
Ni me ayudó con mis deberes,
No acudió a las reuniones de padres del colegio,
Ni veló mis sueños en mi enfermedad.
No cambió mis zapatos a los quince.
Ni bailó el Danubio Azul para abrir el baile nupcial en mi boda.
El padre que nunca tuve
Jamás envió una postal o una tarjeta de felicitación por mi cumpleaños.
No me alentó en mis fracasos o me consoló en desdichas.
Nunca conocerá a sus nietos.
Porque el padre que nunca tuve,
…Jamás lo tuve…
Un día le conocí y hasta algunos días fui con él,
pero pasado el periodo vacacional, el padre que nunca tuve desapareció.
No sé si me quizo o me deseó,
era pequeña para entender nuestra relación.
Hay una cosa que explicar,
es que nunca tuve un padre terrenal.
Porque el padre que nunca tuve, sencillamente no lo tuve.
Pero yo sí fui la hija de un Padre que fue mi padre
y a los diecisiete años conocí.
Yo me sentí como la hija que nunca tuvo;
Porque Él me amó,
me cuidó y estuvo conmigo siempre.
Aunque yo no le reconocía,
ahora sé que siempre fue
el Padre que nunca tuve.

de las entrañas de mi madre
Fotografía de archivo: Paola Rodriguez

He publicado el texto de mi amiga Paola, porque sé que muchas personas sufren por haber pasado por una situación semejante. Pero, así como ella tu también puede superarlo. Puedes conocer más de la autora y leer otros textos en su blog  Escrito por:/ Written by.

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¡La alarma no sonó! Me desperté sobresaltada y salí corriendo para ver el nacer del sol…

Amanecer en el Mediterráneo

nacer del sol
Fotografía y edición: Claudine Bernardes. Playa de Benicassim.

Me desperté sobresaltada y miré el reloj. ¡Oh, no! La alarma no sonó y el reloj marcaba las 6:30 de la mañana. Salté de la cama, tomé mi desayuno (porque antes de ello no soy persona), me vestí, cogí la bici de mi marido (que es más rápida que la mía) y salí de la casa como quién está pariendo.

Todavía estaba oscuro, pero el camino era largo y mis músculos estaban entumecidos. Había dos opciones: seguir el camino por un carril bici y por lo tanto mucho más seguro; o ir por el camino rural, mucho más corto, aunque sin arcén. Elegí la segunda opción! Encendí las luces de la bicicleta para evitar problemas y me fui.

Pedaleé lo más rápido que pude! Había pocos coches por el camino, ciclistas ninguno a parte de mí. Empecé a darme cuenta de la silueta rosa del horizonte, lo que indicaba que el sol pronto nacería. ¡Pedaleé aún más rápido! Yo no quería perderme el espectáculo de la salida del sol. Quince años se pasaron desde la última vez que lo había contemplado, y fue en el Atlántico (una experiencia inusual, os lo contaré en otra oportunidad). Sería la primera vez que vería el nacer del sol en el Mediterráneo, y no iba a dejar que pasara esta oportunidad. A pesar de pedalear tan rápido como mi cuerpo cansado lo permitía, el camino se hizo más largo de lo que imaginaba. Estaba cansada, sin aliento y desesperada por llegar.

¡Y llegué! Bajé de la bicicleta de un salto para coger la cámara fotográfica y registrar los primeros rayos del sol… ¡Nooooooo! La batería estaba a punto de agotarse! Por lo tanto, ¡iPad, estamos solos tú y yo! Mi compañero fiel, aunque limitado era lo único que me restaba para retratar aquella experiencia singular. (como sabéis, por regla, intento utilizar imágenes propias). Bueno, júzgalo por ti mismo. Caminé hasta el rompeolas, observando el sol que empezaba a emerger tímidamente. La luz ámbar se hacía más fuerte, asomándose entre algunas nubes que estaban pegadas al horizonte. Sentí que la luz me saludaba.

nascer do sol no mediterráneo
Fotografía y edición: Claudine Bernardes. Playa de Benicassim.

Como un novio fascinado por la belleza de la novia, que camina hacia él, me senté sobres las rocas y esperé, hasta que la cálida luz ámbar viniera a mi encuentro. Ella caminó suavemente sobre el mar, creciendo y esparciéndose gradualmente a lo largo del Mediterráneo. No había prisa! Las olas bailaban doradas delante de mí, produciendo una suave melodía. Finalmente sentí la luz ámbar de tocándome la piel y produciendo la unión del hombre con la luz. Fue un espectáculo increíble! Sentí un impulso irrefrenable de dar gracias a Dios, y lo hice. Mi oración fue allí en las rocas y mirando el mar iluminado por los primeros rayos de sol. ¡Gracias Dios!

nacer del sol mediterráneo
Fotografía y edición: Claudine Bernardes. Playa de Benicassim.

Ahora estoy aquí con una piedra como asiento y el mar como ventana, intentando transformar en palabras lo que hoy viví. Sin embargo, ninguna palabra del diccionario puede contener los sentimientos que experimenté hoy. Me gustaría que sepas que ver la salida del sol con tus propios ojos es aún más espectacular. No puedo describirlo de manera que lo puedes comprender su belleza, es algo que hay que vivirlo. Ni siquiera las fotografías pueden contener tanta belleza. Esa experiencia me hizo ver otra realidad. El amor de Dios, en la persona de Jesús. Te puedo decir cuánto es maravilloso disfrutar de su amor, puedo tratar de convencerte de su existencia, sin embargo, mis palabras y mi vida nunca contendrán la plenitud de lo que Él es. Por eso siempre digo, el cristianismo no es una religión, porque el amor no puede ser descrito por las reglas. Es algo para ser vivenciado, o más bien una CONvivencia. ¡Una relación! Ver con sus propios ojos y sentir con el corazón. Llámame loca si quieres, pero no dejes pasar la vida sin ver este amanecer.

salmos 19.1
Fotografía y edición: Claudine Bernardes. Playa de Benicassim.

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Seis consejos para encontrar respuestas creativas a los problemas

Dejando el ojo del huracán

Marte Castellón 2015
Foto de archivo: Claudine Bernardes
Marte – Feria de Arte Contemporáneo de Castellón.

La semana pasada participé en un taller sobre cómo buscar respuestas creativas a los problemas (organizado dentro de la «Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Castellón»). Escuché mucho y aprendí algunas cosas, que añadiendo aquí y allá, se reflejan en lo que ahora compartiré contigo.

Tengo la certeza que, al intentar aconsejar a alguien que pasaba por un problema, escuchaste: «Eso crees porque no estás en mis zapatos. No sabes por lo que estoy pasando.» También sé que tu mismo pensaste así en alguna oportunidad.

Es importante «ponerse en los zapatos» de los demás y tratar de ver con sus ojos para comprender sus sentimientos. Sin embargo, cuando eres tu que estás experimentando un problema, lo mejor es «quitarse el zapato». ¿Qué es esto? Cuando estás experimentando un problema, salga del ojo del huracán, trate de ver la situación desde fuera, desde otra perspectiva. Esto no quiere decir que debes dejar a un lado el problema, por el contrario. Es importante tener una visión general, una visión panorámica que te ayudará a encontrar la salida.

Para que puedas comprender lo que estoy intentando explicarte, compartiré una experiencia que viví.

Escalada em muro artificial
Campeonato de Escalada Esportiva.
Ano: 1999. Rio do Sul – SC.

Hace años, cuando todavía escalaba, fui con mi amigo Michel Aymone en un campeonato de escalada deportiva. No hacía mucho que practicaba este deporte y había practicado poco en muro artificial, así que imagina la situación. Michel, además de ser mi amigo de infancia, también era mi fiel compañero de aventuras e instructor.

«Claudine, debes leer la vía. Observa los agarres de cerca y de lejos. Debes hacer un esquema mental de cada paso, dibuja mentalmente la ruta pensando en la posición de los pies y las manos. Solo así podrás alcanzar la meta » Fue el consejo de Michel.

Cuando la ruta estaba lista, todas las competidoras fueron llamadas para hacer la lectura de la vía (visualización mental). Fue entonces que me dí cuenta de que estaba perdida. No lograba concentrarme, estaba nerviosa. Todo giraba, me sentía como en el ojo del huracán. Para empeorar las cosas, la primera pasada no ayudó. Los dos primeros agarres para las manos no estaban lejos el uno del otro, pero el tercero parecía imposible. Entonces observé como otra chica leía la vía. ¡Obviamente era una escaladora con experiencia! Me dí cuenta de que simulaba el movimiento inicial, cruzando los brazos. Es decir, en lugar de coger el agarre de la derecha con la mano derecha y el izquierdo con la mano izquierda, ella había invertido los brazos. Con esta técnica podría alcanzar el tercero agarre sin la necesidad de intercambiar las manos, lo que podría resultar en una caída. ¡Por supuesto que he copiado la solución!

Los problemas hacen parte del viaje que es la vida. De hecho ya hablé ello en la entrada «El camino y la piedra.» Huir del problema no siempre es una opción. Fernando Pessoa dejó grabado en su «Libro del desasosiego», una frase que me gusta:

«Llevo conmigo las heridas de todas las batallas que evité.»

Si no quieres o no puede evitar esta batalla, dejo unos pequeños consejos que te pueden ser de ayuda:

1.Tranquilízate: la desesperación sólo empeorará la situación. Muy obvio, sin embargo, rara vez se practica.

2. Sal del ojo del huracán: aléjate del problema, para verlo con otras perspectivas. Imagina que no eres tú quien está experimentando este problema, pero alguien que conoces. ¿Qué consejo le darías?

3. Busca alternativas: es un error pensar que solo hay una solución. ¡Sea creativo! Una solución que, en principio, parece absurda, puede ser la respuesta que estás buscando.

4. Pide ayuda: es importante contar con la ayuda de los demás. No siempre podrás encontrar en otros las respuestas a tus problemas; pero recuerda que cada corredor de maratón tiene a alguien para apoyarlo, para entregarle agua a lo largo del camino.

5. Observa a otros que han pasado por el mismo problema: aprender de la experiencia de los demás es una actitud prudente.

6. Escriba tu propia sugerencia: piensa en cómo te enfrentas a los problemas; observa tus debilidades y fortalezas. No siempre una solución que te ayudó en otro momento, te servirá ahora. Si tienes una visión pobre, solo encontrarás respuestas pobres a tus problemas. Sé amplio, ampliando tu visión.

Fernando Pessoa
Foto de archivo: Claudine Bernardes. Lugar: Villafamés – España. 2015

¡Acuérdate! La Caja de Imaginación es un canal bilateral de comunicación, por ello nos encantará recibir noticias tuyas. Escríbenos y deja un comentario sobre lo que has leído. (Leia o post em Português: Seis dicas para encontrar respostas criativas aos problemas)

¿También eres un adicto al trabajo?

Cuando la vida te da un respiro, llena el pulmón de aire y sigue adelante.

Ilustración: Claudine Bernardes
Ilustración: Claudine Bernardes

Familia, casa, trabajo, estudios, perro, gato… todo requiere un poco de nuestro tiempo y cuando termina el día estamos exhaustos. ¿Nos hacen falta más horas durante el día? Bueno, posiblemente si tuviéramos más horas, llegaríamos al fin del día aún más cansados y frustrados. Pero, no es sobre eso que deseo hablar hoy.

Deseo hablar sobre aquellos raros momentos en que la vida nos deja respirar… una pausa dentro de la locura de nuestros días. Son como un “flash”, si no estás atento, o miras hacia otro lado (o con los ojos equivocados), el momento pasará sin ser percibido; peor aún, sin que lo vivas.

Me acuerdo que era una persona acelerada, adicta a la adrenalina del plazo final, dejaba todo para el último momento. Pensaba que todo lo que hacía era sumamente importante. Me decía constantemente: “¡Chica, el día es corto! No dejes vacío un minuto siquiera de tu día.” Siempre corriendo de un sitio al otro. Constantemente involucrada en un sin fin de actividades, tenía el pensamiento de que el mundo iba a colapsar si yo osara hacer un descanso. Hasta que… (y aquí me tomo un respiro para continuar) hasta que vine a hacer un master en España. ¡Fue un parón! Mi vida, que hasta el momento era una vuelta loca en montaña rusa, se transformó en un tranquilo paseo por un lago sin olas. ¿Como reaccioné al cambio? Me sentí horrible, como si fuera un delito tener horas libres durante el día; como si no estar súper, mega ocupada hiciera de mí una persona sin importancia. Recayó sobre mí una enorme apatía. Incluso el hecho de estar cerca de increíbles lugares para escalar, pedalear o simplemente caminar, que antes me motivaban, no fue suficiente para animarme. ¿Cual fue el resultado? Sufrí un ataque de ansiedad. Lo gracioso fue que pensé que me estaba muriendo. Mi corazón aceleró, no conseguía respirar… y de ahí adelante la cosa se desmadró… Fue así que, a los 27 años, me encontré en la consulta de urgencias con un ataque de ansiedad por falta de que hacer. Sería cómico si no fuera trágico. Leer más »

¿Dejarás de seguir el camino porque encontraste una piedra?

El camino y la piedra.

Foto de Archivo: Claudine Bernardes Lugar: Desierto de las Palmas - Castellón
Foto de Archivo: Claudine Bernardes
Lugar: Desierto de las Palmas – Castellón

En medio del camino.

En medio del camino había una piedra.
Había una piedra en medio del camino
Había una piedra
En medio del camino había una piedra.
Jamás olvidaré de este acontecimiento
en la vida de mis retinas tan fatigadas.

Jamás olvidaré que en medio del camino
había una piedra
había una piedra en medio del camino
En medio del camino había una piedra.

(Carlos Drummond de Andrade)

                    Drummond dejó muy claro que en medio del camino había una piedra. Porque siempre hay piedras en el camino; en mi camino, en tu camino, en nuestro, siempre hay piedras.

                 Otro día, mientras pedaleaba, encontré una piedra en medio camino. La respuesta fue rápida, la elección fácil: desvié de la piedra. Hay piedras que pueden ser esquivadas, porque el camino es ancho y bien asfaltado. Pero, hay momentos en que el camino es un verdadero pedregal, entonces ¿cual es la opción? ¿Desistir de la caminada y dar media vuelta con la cabeza gacha? Sí, esa es una opción. ¡Quién jamás desistió que tire la primera piedra! Sin embargo, no podemos vivir constantemente desistiendo, porque siempre habrá un camino rocoso para vencer, una montaña para escalar, un río para cruzar.

                    Cuando te encuentres en un camino pedregoso, acuérdate que las piedras que no pueden ser removidas o esquivadas, podrán ser escalas. Porque Dios nos creó con manos y piernas para escalar. También tenga en cuenta que los caminos difíciles generalmente son los que nos conducen a lugares extraordinarios. Aquél que le gusta caminar o pedalear entre las montañas, sabe que el ascenso es agotador, lleno de piedras, huecos, y fuertes pendientes. Sin embargo, afrontamos estos arduos caminos, porque es allí, entre piedras, espinos y sudor, donde nos sentimos aún más cerca de nuestro Creador.

Foto de archivo: Claudine Bernardes En Desierto de las Palmas - Castellón.
Foto de archivo: Claudine Bernardes
En Desierto de las Palmas – Castellón.

                     Será gratificante recibir tu opinión o sugerencia. Si encuentras errores de grafía o sintaxis en mis textos, te agradecería que me lo hicieras saber. Aún me estoy puliendo en este idioma. Recuerda también que “La Caja de Imaginación” es un instrumento de comunicación bilateral. Por eso, espero contar con tu aportación. (Post en Portugués:Você vai deixar de seguir o caminho por que encontrou uma pedra?)