¿Mi gozo por un pozo? Elijo la alegría

(Para ler o texto em português clica em: Escolho a alegria)

mujer cansada claudine bernardes
Ilustración: Claudine Bernardes

La ambición superada

«Un día una señora rica vio, en una tienda de antigüedad, una silla que era una belleza. Negra, hecha de caoba y cedro, costaba una fortuna. Pero era tan hermosa que la mujer no dudó – entró, pagó y se la llevó a casa. La silla era tan hermosa que los otros muebles, antes tan bellos, comenzaron a parecer insoportables a los ojos de la simpática señora. (sí, porque era simpática).  Entonces decidió vender todos los muebles y comprar otros que quedaran mejor con su hermosa silla.

Pero la casa que antes le gustaba tanto, ahora ya le parecía mediocre, no había armonía entre casa y muebles. Por eso la mujer compró una casa para sus muebles nuevos. Ocurre que dentro de esa magnífica casa, y con aquellos muebles espléndidos, la mujer comenzó, poco a poco, a encontrar a su marido feo y tacaño. Y cambió de marido.

Aún entonces, la mujer no podía ser feliz. Porque en esa magnífica casa, con muebles tan maravillosos, y un nuevo esposo admirable, todo el mundo empezó a encontrarla demasiado mediocre.

(Millor Fernandes)

Hoy en día vivimos en un mundo que corre a un ritmo acelerado, vertiginoso. Cuando las cosas no salen a nuestro gusto, nos sentimos frustrados.

Soy una persona que no puedo reclamar de mi vida, tengo una familia linda, amigos geniales, tengo mis días repletos de actividades que me gustan, pero… el maldito pero. ¿Por qué siempre hay un pero en medio de una historia feliz?

Empecé a percibir que me frustraban pequeñas cosas, como por ejemplo: Me ponía de los nervios que mi hijo no guardara los juguetes; me enfadaba con el desconocido que no había recorrido la caca de su perro; me proponía a crear una situación bélica con la simpática señora que se colaba en la fila del mercado… vamos que me estaba transformando en una persona pequeña y vulgar como la mujer de la historia de Millor Fernandes. 

Necesité auto-evaluarme, y observé que:

1. Me ahogaba en un vaso de agua: Daba demasiada atención a pequeños problemas, y como siempre hay pequeños problemas, me sentía constantemente frustrada.

2. Creaba batallas por tontería:  Hacía de pequeñas luchas circunstancias bélicas.  Maximizaba los problemas, como si todo tuviera que tener una solución a mi antojo.

3. Me frustraba  cuando algo no salía exactamente como me lo imaginaba.

Entonces recordé de otra historia que había leído muchas veces. Se trata del relato Bíblico que cuenta la historia de Pablo y su amigo Silas en una prisión (Hechos de los Apóstoles 16). Esos dos hombres habían sido  llevados a la prisión por intentar ayudar a una chica. Pero antes de dejarles tirados en un hediondo calabozo, sujeto de los pies en un tronco, les azotaron con ganas.  ¡Qué visión horrible! Una gran injusticia, ¿no te parece? Si hubiera pasado conmigo, no lo dude que hubiera proferido una gran cantidad de insultos. Pero, ellos decidieron cantar… así es… cantar, ¿te lo puedes creer? «Eligieron la alegría.»  Entonces… ¿por qué no hacer lo mismo? ¿Qué podía perder? Por eso, yo también elegí la alegría.  Decidí que no me dejaría dominar por la frustración, no me iba a convertir en la simpática mujer de la historia de M. Fernandes. Desde entonces me siento muchísimo mejor.

Ahora os dejo algunas sugerencias prácticas que aprendí del libro «No se disguste por pequeñeces» (R. Carlson y E. Salesman):

1 –  Hay que saber perder: Este debería ser el lema de quién quiere librarse del estrés y de vivir «quemando pólvora en gallinazos».

2 – Un buen plan:  la mejor forma de vivir, es eligiendo las batallas que debes luchar y las que debes evitar. Nuestro objetivo principal no debe ser buscar la perfección en todo. Debemos comprender que las discusiones que tenemos y las  batallas que enfrentamos alteran nuestro equilibrio y perjudican nuestro sistema  nervioso.

3. Batallas inútiles: ¿Es realmente importante convencer a tu marido/esposa/compañero que su opinión no es la correcta?  ¿Vale la pena perder la paz porque alguien cometió un error menor? ¿Tu paz es menos importante que salirte con la tuya?

Piénsalo, y si quieres escribe en un papel todas las veces en esta semana que perdiste los papeles por una tontería. ¿Fueron muchas? A lo mejor ha llegado el momento de que elijas la alegría.

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No quiero flores.

(Para ler a publicação em português clica em: Não quero flores)

Cuando cerrar mis ojos,
será lo más natural posible.
Sin pena, angustia o remordimiento.

Cuando se apague la luz
de mi vida en este cuerpo,
no quiero que derramen lágrimas
sobre la materia que se hará presente.
No espero lamentación ni dolor.

Cuando mi espíritu deje este cuerpo,
mis ojos no brillen más
y la sonrisa se haya fugado de mi rostro…
no se aflijan por eso.
Yo fui con mi Creador.

¡No quiero coronas caras!
No sepulten las flores conmigo.
No las maten por mí.
Prefiero que ellas vivan
hasta que el sol las queme
y se marchiten naturalmente.

Porque en aquel día,
seré como una flor seca,
por el sol de la vida.
Una flor, que un día nació,
dejando que su raíz
penetrara en la tierra-vida.

Una flor, que entregándolo todo,
hizo lo máximo,
para dejar la vida de los que la veían,
más alegre y perfumada.

Por eso, os pido…
no lloréis por la flor que se marchitó.
Alegraos por los recuerdos que ella dejó.
(Claudine Bernardes)

la caja de imaginación
Fotografía y edición: Claudine Bernardes

El arte de aceptar la simplicidad

(Para ler a publicação em português clica em: A Arte de Aceitar a Simplicidade)

foto amarela claudine bernardes
Foto de arquivo: Claudine Bernardes

Reivindico la simplicidad

Hay días en los que quiero conquistar el mundo
y realizar grandes hazañas. Cuando en realidad, hay poco de eso en mi vida. Porque, si miro hacia atrás, veo que mis grandes logros fueron conquistados a través de pequeñas y sencillas decisiones.
Así que hoy reivindico la simplicidad de las decisiones cotidianas.

El ardiente deseo de alcanzar lo imposible, vivir constantemente la adrenalina en el amor, deporte, etc., nos está convirtiendo en seres frustrados en relación a nuestra vida cotidiana. Queremos vivir las increíbles historias de amor que vemos en los cines, pero si el «amor» no se presenta de esa manera, no es suficiente. Cada vez necesitamos  vivir la vida de manera más  extrema: la felicidad extrema, amor extremo, el extremo en el deporte; somos adictos a la adrenalina. Observamos la vida de otros  a través de sus publicaciones en las redes sociales y pensamos que la «hierba del vecino siempre es más verde». ¡Eso nos frustra! Así que empezamos a hacer cosas locas para mostrar cómo somos interesantes. Por supuesto, todo esto debe estar registrado, fotografiado, publicado y compartido, de lo contrario no tiene sentido.

la caja de imaginación, conquistar lo imposible
Kirill Oreshkin el «rey» do selfie extremo.

extremo 2

la caja de imaginación balconing la vida simple
Balconing.

Un poco de todo eso se está convirtiendo en noticia de primera plana y circula constantemente en las redes sociales. Veamos dos ejemplos: Selfies extremos que han provocado la muerte de más de uno; tal es la preocupación que Rusia lanzó una campaña contra esta locura que se está generalizando (Pincha aquí para ver una noticia de «La Vanguardia» sobre el tema). Otro ejemplo es el insano «balconing», que significa saltar de un balcón a una piscina o otro balcón. Sucede mucho en España, entre los turistas jóvenes, resultando en muchos muertos y heridos.

¿Hasta dónde llegaremos para alimentar nuestra futilidad?

Realmente creo que es necesario reivindicar la sencillez de la vida, fomentar la contemplación y buscar el placer en las cosas pequeñas y cotidianas. 

foto la caja de imaginación
Fotografía y edición: Claudine Bernardes

Para terminar, dejo un párrafo del libro «Padres brillantes, maestros fascinantes» de Augusto Cury:

Una persona emocionalmente superficial necesita de grandes eventos para tener placer, una persona profunda encuentra placer en las cosas ocultas, en los fenómenos aparentemente imperceptibles: en el movimiento de las nubes, en el baile de las mariposas, en el abrazo de un amigo, en el beso de quien ama, en una mirada de complicidad, en la sonrisa solidaria de un desconocido. La felicidad no es obra de la casualidad, la felicidad es un entrenamiento.

«La felicidad se puede hallar en las cosas simples, el problema es que hoy en día no basta sentirte happy, debe haber testigos que califiquen tu estado de happiness.»  (Cubran Arellano – Blog Somos Felices)

¿Estás de acuerdo con lo que escribí?  ¡Cuéntame tu opinión! Será un placer leer tus comentarios y aportaciones.

Lugares que invitan a escribir: Alejandro

(Você pode ler este texto em Português: Lugares que convidam a escrever «Alejandro»)

Alejandro dormindo

Duerme, cariño mío, porque mientas sueñas velaré por ti. Te ves tan tranquilo que nadie diría que despierto eres mi tsunami y mi alegría. Estás creciendo amor mío, pero mientras sea tu “mamá querida” te tendré en mi regazo y te llenaré de besos. Ya vendrá el día en que tendrás vergüenza de hacerme muestras de cariño en público. Pero aún entonces, te miraré a los ojos y sabré que todo tu amor por mí lo llevas guardado adentro. Descansa en tus sueños, vida mía, y perdóname por todos los errores que he cometido en el camino. Fueron muchos, ¡ya lo sé! Pero si hay algo que pueda decir en mi defensa es que me equivoqué, no por amarte poco, sí por amarte demasiado y desear que fueras lo mejor de mí. ¡Ah, mi niño! ¿Cómo pudiste transformar toda mi vida en tan poco tiempo? Me has enseñado como me falta paciencia, me sobra intolerancia y aún así me amas. Pero voy aprendiendo, cariño, porque contigo estoy en el camino… espero caminar a tu lado durante muchos años. Duerme, cariño mío.

Alejandro piscina

Océano

Si hay un lugar donde encuentro inspiración es en mi niño. A lo mejor me dirás que personas no son lugares, pero no puedo estar de acuerdo contigo. ¡Todas las personas somos lugares! Hay personas que son oasis, mientras otras son desierto; hay personas hogar, posada, parada de descanso; hay también las personas punto de partida, hay las que son islas, mientras otras son puentes. Alejandro es un océano, donde a veces siento que me ahogo por no saber nadar. Es tan bello, con su azul infinito, pero en el mismo lugar donde reina belleza y calma también hay sorprendentes tempestades y peligrosos monstruos marinos. Incluso hay veces en que miro mi reflejo en sus aguas y veo que el monstruo soy yo. Aunque no sea fácil ser madre, por otra parte, es inspirador. Los sentimientos que experimenté en estos últimos cinco años han cambiado mi manera de ver el mundo, verme a mi misma y comprender a los demás. Todo ello me motivó a escribir. No solo eso, despertó mi escritora adormecida. Estoy agradecida a Dios por haber puesto a este pequeño huracán en mi vida, porque en él he visto cuanto me falta y cuanto me sobra. ¡Te amo, Océano!

Alejandro Paola

Me gustaría terminar con unas frases de la gran escritora Isabel Allende sobre el proceso creativo (también puedes ver la entrevista aquí):

“El proceso creativo es misterioso pasa en un lugar del cuerpo y de la mente al cual uno no tiene acceso en la vida conciente. ¿Por qué uno quiere escribir sobre eso en particular? Porque es el momento. (…)

Para escribir mi primera novela demoré 39 años. (…)

Se vá gestanto como un bebe y llega un momento en que la historia está madura para nacer. Ese momento nadie puede determinar, puede ser cinco años, puede ser cinco minutos.

Hay momentos en la vida que son como humbrales. La adolescencia es un humbral (…) logo hay el momento cuando uno da a luz. Cuando tiene hijos. Cuando uno se convierte en padre o madre. Porque entre en otra etapa de la vida.”

Gracias por visitarme. La Caja de Imaginación es un canal de comunicación, me encantaría recibir y contestar tus comentarios. ¡Hasta pronto!

¡La gran vergüenza de mi vida! Un día inolvidable.

(Você pode ler esse post em português clicando em: Vergonha)

Hay situaciones que nos hacen sentir tan avergonzados a punto de desear hacer un agujero en el suelo para esconderse. Creo que todos hemos pasado por situaciones como esta.

En una ocasión, durante una fiesta de mi pueblo, salí a pasear vestida con una falda, que en verdad era un tela rectangular atada alrededor de la cintura. ¡Era la moda del momento! Cuando de repente, en medio de una multitud de personas, el nudo se deshizo y … bueno … la falda cayó al suelo. ¡Fue vergonzoso! Lo creas o no, esa no fue la peor vergüenza de mi vida.

En otra ocasión, yo pedaleaba por la ciudad vecina cuando me decidí bajar de la acera a la calle. No me di cuenta de que la alcantarilla no tenía tapa y la rueda de la bicicleta entró de lleno en ella. Resultado: En cámara lenta, la rueda trasera empezó a levantarse, haciéndome caer de cabeza al suelo, agarrada al manillar, digno de Matrix. Sin embargo, esa tampoco fue la peor vergüenza de mi vida. Solo te compartí estas dos experiencias horribles para que puedas comprender la extensión de la vergüenza que pasé.

Ahora, sin más preámbulos, vamos a los hechos.

Tras años sumida en un estilo de vida sedentario, decidí volver a practicar mountain bike. ¡No fue nada complicado! Agarré mi MTB polvorienta y busqué un carril bici cercano a mi casa que me llevó a una playa preciosa. Después de dos semanas en ese ritmo, ya me sentía casi lista para mi primera incursión en rutas de montaña.

Fotografia: Claudine Bernardes
Fotografia: Claudine Bernardes

Era un sábado por la mañana, el día en que todos los ciclistas dejan el redil. Había llegado a la playa, que estaba a unos 10 kilómetros de mi casa. Tomé un poco de agua, descansé un ratito y me dispuse a regresar. Cuando bajé de la acera percibí que algo no iba bien. Miré hacia atrás … no me lo podía creer! El neumático estaba plano.

A lo mejor pensarás: «¡Qué tontería! Sólo hay que cambiarlo. Después de todo un ciclista debe estar preparado para estas situaciones.» E verdad, estás en lo cierto … pero … (¿cómo decirlo?) … Había dejado el repuesto en casa. ¡Sí, ya

En la bolsa de sillín (que debía contener la cámara de repuesto) llevaba: la llave de la casa; una bolsa impermeable (el sábado anterior mí móvil se había ahogado en un aguacero); y el móvil (que no servía de ayuda porque no tenía a nadie a quién llamar).

Miré mis posibilidades y decidí regresar a casa empujando la bicicleta. ¿Te dije que era sábado y que todos los ciclistas habían dejado el redil? Bueno, antes los 300 metros pasé primer momento embarazoso:

_ ¿Tienes neumáticos de repuesto? – Preguntó un ciclista con la intención de ayudarme.
_ ¡Gracias! Pero no tengo cámara. – El pobre me miró con cara de perplejidad. Para aliviar la tensión del momento, le dije. – No te preocupes, estoy acostumbrada a caminar. ¡Son sólo 10 kilómetros! De todos modos, gracias! – Allá se fue mi primer grande momento de vergüenza.

Durante los próximos 6 kilómetros la misma conversación se repitió 30 veces. No, no estoy exagerando. ¡Porque eso sí, los ciclistas son muy solidarios! Sin embargo, ya no soportaba repetir una y otra vez que se me había olvidado el repuesto. Ya no soportaba sus caras de pena. Era demasiada vergüenza para una persona en un sólo día. Si pudiera construiría un túnel hasta mi casa.

¿Qué aprendí?

Aprendí que es muy vergonzoso no estar preparada para una situación, que yo sabía que podía pasar. Yo sabía que siempre debería llevar conmigo una cámara de repuesto, pero decidí dejarla en casa. ¡Eso no una falta de previsión, es una estupidez!

Aprendí de que no vale de nada tener una buena bicicleta, vertirse con ropa adecuada, llevar casco y guantes … si no estoy listo para los problemas que pueden surgir por el camino. La mayoría de los problemas son predecibles!

Esto vale para todo en la vida. Predecir los contratiempos, prepararse para ellos y actuar sin dilaciones te ahorrará mayores problemas y grandes vergüenzas.

Por último, quiero contarte el final de la historia: cuando faltaba alrededor de 4 kilómetros para llegar a casa, pasó por mí otro ciclista (¿y qué? Uno más) Hizo la misma pregunta, le di la misma respuesta y se fue como los demás. Al rato regresó.
_ Te propongo algo – me dijo. – Tengo una cámara de repuesto, la ponemos en tu bicicleta y luego pasamos en tu casa. Tú me das tu cámara de repuesto y yo siga mi camino.

Eso hicimos. ¡Gracias, Víctor! Me ahorraste otros cuatro Kilómetros de vergüenza.

claudine bernardes mtb

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Papá Noel de vacaciones cerca de casa.

as férias de papai noel em navegantes
Ilustración: Claudine Bernardes

Cuando   yo era pequeña y los niños todavía volaban libres por las calles, buscábamos aventuras en cada rincón. Toda casa abandonada nos parecía un mundo desconocido, lleno de misterios por descifrar. Los descampados, que en el entonces abundaban, eran países lejanos donde soñamos viajar. Incluyendo la zanja (con aguas residuales) que corría detrás de casa, se convirtió en un caudaloso río en el que, un día, llena de buenas intenciones y tratando de ayudar a mi hermana pequeña a cruzarla, la tiré de cabeza. ¡Qué días aquellos!

Cerca de donde vivíamos había una casa vieja, rodeada de árboles, donde una vez Papá Noel vino a pasar las vacaciones. Él tenía la barba larga y una sonrisa amistosa. Cuando lo vimos supimos que se trataba del bondadoso viejito. La verdad es que nos pareció un poco raro, porque su piel no era tan clara y tampoco tenía las mejillas sonrosadas como vimos en la televisión. Pero, ¡sin duda esto tenía una explicación! De hecho, nuestra imaginación encontraba explicación para cualquier tema que no tuviera lógica. ¡La solución era simple! Era verano y estábamos en una ciudad de la costa de Brasil, por lo que era natural que Papá se tostara un poco. Había también otro problema, a nuestro Papá Noel le faltaba el barrigón. Sin embargo, para esto también había una solución. Recordemos que eran las vacaciones de verano y Papá Noel que estaba acostrumbrado al clima helado del Polo Norte, había sudado tanto en nuestra cálida tierra, que acabó por perder bastante peso. Pero la gran incógnita, lo que realmente no podía entenderse, y una respuesta que ni siquiera nuestra imaginación podría crear, era ¿por qué había elegido Navegantes como lugar de descanso? Sí, porque siempre pensamos que nuestra ciudad no estaba en el mapa. ¿Por qué teníamos este pensamiento? Es simple, siempre encontrábamos nuestros sensillos regalos, días antes de la Navidad, escondidos por la casa. Hoy, mirando hacia atrás creo que he encontrado la respuesta. Era natural que Papá Noel eligiera nuestra pequeña ciudad para pasar las vacaciones; casi nadie le reconocería ya que en Navidad él nunca se pasaba por allí.

navagentes santa catarina
Ilustración: Claudine Bernardes

Desde entonces se pasaron muchas navidades. Dejé de ser una niña corriendo por las calles de mi ciudad. En realidad, estoy muy lejos del lugar mágico de mi infancia. Pero todavía conservo la imaginación. Aún busco aventuras en castillos, princesas en torres y me pierdo en las mágicas calles de piedra.

castelos, torres , calles estrechas
Fotografía de archivo: Claudine Bernardes

Recuerde  que “La Caja de Imaginación” es un canal abierto, estaremos agradecidos de recibir tus comentarios y confiamos en tu participación. Además, nos gustaría perdirte que compartas esta entrada con tus amigos, a lo mejor les hace falta estas palabras. (Leia também o post em português: Papai Noel de férias perto de casa)

¿Eres punto de partida o punto final? Siete características.

claudine bernardes
fotografía de archivo: Claudine Bernardes

Punto de Partida

Soy el punto de partida
desde donde personas alzan vuelo,
despegan.

Cuando alcanzan altura,
miran hacia abajo y ahí estoy,
un punto … un simple punto.
El punto de partida.

Tal vez me olviden,
tal vez jamás regresen.
Sin embargo,
lo que soy no dejaré de ser:
su punto de partida.

También están los que regresan,
porque para ellos,
además de punto de partida
Soy una parada de descanso.
(Claudine Bernardes)

Peter H. Reynolds

Me gustaría que leyeras el texto hasta el fin, pero si no es posible, te pido que no dejes de ver el video del Cuento que inspiró esta entrada «El Punto» de Peter H. Reynolds. Es realmente inspirador.

¿Qué eres? ¿Punto de partida o punto final?

Conocer la respuesta a esta pregunta es esencial para mejorar tu relación con los demás. Pero ¿qué es el punto de partida y el punto final? Bueno, desde pequeños nos encontramos con personas que de alguna manera eran un punto de partida. Nos ayudaron a empezar algo, incluso para llegar a ser lo que somos hoy. Piense en ellos! Para algunos, sus padres fueron su primer «punto de partida»: fomentando a aprender algo; iniciar un proyecto, o alentando cuando estaban a punto de darse por vencido. También están nuestros maestros, quienes compartieron con nosotros sus conocimientos y plantaron en nosotros la semilla del conocimientos, proyectos y sueños. Incluso es posible que estas semillas han germinado y ahora son hermosos árboles frutales que alimentan otros. Hay muchas personas que para mí fueron un punto de partida, incluso algunos se convirtieron en una parada de descanso.

¿Qué particularidades poseen las personas «Punto de partida»? Dejo 7 características que pude encontrar en ellas. Las personas «Punto de partida» …

1. Plantan semillas: El punto de partida es el comienzo de algo. Por esta razón, una persona «Punto de partida» es alguien que ayuda a otros a encontrar su potencial. Para esto, plantan una semilla, que es lo mismo que una idea o una palabra de aliento. Ellos ayudan a despertar talentos que estaban dormidos, o incluso que no existían, pero con mucho empeño y alguien que sirva de ánimo, estos talentos han podido nacer, crecer y consolidarse. ¿Alguna vez has ayudado a alguien a encontrar su potencial?

2. Transmiten conocimiento: Una persona «Punto de partida» ama compartir su conocimiento y experiencia, es un «maestro de la vida.» Cuando comparte sus conocimientos no lo hace un pedestal; no crea barreras y tampoco es impersonal. Para una persona «Punto de partida», todo ser humano que pasa por sus manos es único. No mira a una persona problemática como un problema sino como una respuesta a su crecimiento. ¿Compartes lo que sabes con los demás?

3. Tienen amor por lo que hacen: El amor es siempre el motor que impulsa a una persona «Punto de partida». Cuando no hay amor, las frustraciones les hará renunciar a alentar a los demás. ¿Amas a lo que haces?

4. No esperan reconocimiento: Creo que siempre debemos reconocer el valor personas que nos ayudan, pero no siempre ocurre eso. La persona «Punto de partida» tiene conciencia de ello. Por esta razón, planta árboles sin alentar la ilusión de comer de su fruto. Para ellas lo importante es ayudar a que nazcan los frutos, aún que sea para alimentar a otros. Ejemplo de ello son los maestros que a pesar de ganar un sueldo bajo, dan lo mejor de sí mismos. ¿Ayudas sin esperar algo a cambio?

5. Hacen crítica constructivas: Realmente creo que debemos decir lo que pensamos, pero hay que hacerlo con amor. Una persona «Punto de partida» sabe que criticar es importante para ayudar a otros a crecer; Sin embargo, también sabe que sus palabras pueden matar el sueño de los demás. Por lo tanto, elige las palabras y el sentimiento apropiado antes de decir algo. Sus críticas ayudan a construir puentes entre las personas y sus sueños. Son un estímulo en momentos de dificultad; un tirón de orejas con amor; y también una frase de aliento: «Hazlo mejor la próxima vez, porque yo sé que tu puedes». ¿Cómo reacciona la gente ante tu crítica?

6. Los demás buscan y aprecian sus consejos: Hay personas que aman dar consejos; están enamoradas del sonido de su propia voz. Especialistas en «un poco de todo», piensan que su idea es única y que su respuesta siempre la más correcta; la única opción. Sin embargo, una persona «Punto de partida» no piensa así. Por ello los demás buscan sus consejos. Ella no necesita colgarse un cartel de «doy consejos gratis» porque los demás saben que ella estará allí cuando necesiten. ¿Hay personas que buscan tus consejos?

7. Se multiplican: ¡Eso es! Una persona «Punto de partida» genera otros «Punto de partida». Su impacto es tan positivo, que otras personas buscan seguir su camino. Esta es la cumbre, la coronación y la prueba de su éxito: ser capaz de transmitir el legado de ser un «punto de partida». ¿Estás transmitiendo tu legado?

Ahora me gustaría que meditaras en estos siete puntos. Reflexiona con sinceridad en tus respuestas. ¿Eres un punto de partida o tus críticas están sirviendo de punto final a los sueños de los demás?

Para terminar voy a compartir contigo el video del cuento que me ha inspirado a escribir esta entrada. Se llama «El Punto» (Peter H. Reynolds). Por favor, no termine de leer esta publicación sin mirarlo, es realmente inspirador.

Recuerda que “La Caja de Imaginación” es un canal abierto, estaremos agradecidos de recibir tus comentarios y confiamos en tu participación. Además, nos gustaría perdirte que compartas esta entrada con tus amigos, a lo mejor les hace falta estas palabras. (Leia também o post em português: O ponto de partida)

Reseña musical: El ritmo caribeño de Juan Luis Guerra.

A Son de Guerra

Reseña Juan luis guerra

Mi última reseña musical fue de una cantante brasileña (Lorena Chaves), así que hoy toca algo en mi segunda lengua, el castellano. Pero, elegí un sonido  castellano con un toque caribeño.

Si hay un cantante caribeño que me gusta, ese es Juan Luis Guerra. Desde pequeña escuchaba una de sus canciones que hizo gran sucesso en Brasil, pero en la voz de Fagner «Borbulhas de amor«. En el entonces ni sabía de su existencia y pensaba que aquella canción que me gustaba mucho había sido compuesta por Fagner. Está bien, sé que todos conocéis a Juan Luis Guerra, y ¿qué puedo yo decir que no sepáis vosotros? Creo que nada, pero como este es mí diario, decidí registrar aquí mi pasión por las canciones de este simpático Dominicano. De paso, envío un saludo a mis amigos dominicanos, ¡porque sois unos soletes!  Juan Luis Guerra  es un pozo inagotable de creatividad y buena música, además su cara de buena persona, siempre sonriendo con simplicidad, me ha cautivado. Su primer trabajo «Soplando» fue lanzado em 1983, y desde entonces se sumaron outras 12 obras a su discografía.  Además, están otras 15, así es, q-u-i-n-c-e, recopilaciones de sus trabajos.  ¿Y los premios? No fueron pocos. De sus 13 discos lanzados, seis fueron nominados a los Premios Grammy y dos  llevaron el premio al mejor álbum latino (Bachata Rosa y La llave de mi corazón). Pero, no olvidemos de los Premios Grammy Latino,  donde innumerables trabajos suyos salieron vencedores.  (Para ver todos sus premios pincha aquí).

Te dejo algunas canciones suyas que me gustan:

 ¡Ah! Hay otra información que puede, o no te puede gustar:  Juan Luis Guerra es cristiano… de aquellos que no les da corte decirlo en voz alta. Incluso tiene un montón de canciones que expresan su fe y ellas hacen bastante suceso. Dejo algunas para que las escuches:

Esa última canción la pongo en homenaje a mi madre, porque le encanta:

juan luis guerra

¿Te gusta Juan Luis Guerra? ¿Cuales son tus canciones favoritas? Acuérdate, La Caja de Imaginación es un instrumento de comunicación bilateral. Me encantaría recibir tus comentarios y aportaciones. ¡Hasta pronto!

¿Alguna vez sentiste no haber amado lo suficiente? Enfrentándose al remordimiento y la pérdida.

Despacio

despacio por Claudine Bernardes
Fotografía y edición: Claudine Bernardes. «Argut»

Cada  paso era un calvario. Un pie tras otro, con dificultad, con dolor, pero sin perder la determinación habitual. Así anduvo por 20 metros que parecieron 20 kilómetros. Se sentó lentamente en un banco de madera y sintió un dolor sordo en la cadera. La sonrisa que siempre había sido su compañera inseparable ya no estaba con ella. Su piel apagada y los ojos arrugados de dolor le dejaban con más años de lo que realmente tenía. Esperaba. Mientras esperaba observó el mundo a su al rededor. Todo parecía igual, pero ella había cambiado. Las personas iban y venían rápidamente a través de la puerta automática; llegó una ambulancia transportando a alguien cuya vida pendía de un hilo; una señora caminaba rápidamente llevando documentos bajo el brazo. «Islas! Somos todos islas!» – Pensó, resignada. «- Vivimos aislados en nuestro propio microclima.» Posó la mano sobre vientre y se acordó de que estaba vacío. Una vez más el dolor dominó sus sentidos. Sin embargo, no era un dolor físico, que este también estaba, era otro dolor. El dolor de los que no habían amado lo suficiente. El agudo dolor de percibir su falta solamente después de la pérdida. Dos semanas antes todo era diferente. Había pasado por las puertas del hospital con la ilusión de ver por primera vez su pequeño bebé. En aquel momento la sonrisa era todavía su compañera. Habló de manera relajada con el ginecólogo y cogió con firmeza la mano de su marido, mientras la máquina de ultrasonido recorría su vientre y … Se dio cuenta. La sonrisa del doctor había desaparecido, algo andaba mal. El pequeño cuerpo estaba inerte, no había más vida dentro de ella; fue la noticia que de pronto recibió. El médico explicó que su pequeño corazón había dejado de latir hacía cuatro semanas. Durante estas cuatro semanas, su útero había sido una tumba, sin que ella se hubiera dado cuenta. El coche se detuvo a pocos metros, y ella se levantó lentamente para evitar el dolor. Pero el mayor dolor no podía ser evitado, ya que en su interior sabía que no había amado lo suficiente. (Claudine Bernardes)

Perder a alguien siempre trae demasiado dolor, puedo decirlo desde el punto de vista de alguien que ha sufrido muchas pérdidas. Recuerdo lo mucho que he sufrido y cuánto lloré al ver el cuerpo sin vida de mi padre cuando tenía sólo siete años. Lloré desconsoladamente durante horas, lloré durante días, hasta que poco a poco el dolor fue pasando. Pero el dolor de la pérdida, sumado al remordimiento es algo que realmente puede ser destructivo. Muchas personas caen en la depresión después de pasar por una experiencia semejante. Hijos que no hicieron lo suficiente por sus padres; padres que no mostraron amor como deberían; esposos y esposas que solo se dieron cuenta de lo mucho que amaban después de perder. Si estás pasando por algo semejante, te dejo algunas sugerencias que pueden servir de ayuda:

1 – Hacer el duelo: es posible que muchas personas con el deseo de ayudarte, pero con poca sensibilidad, digan: «Levanta la cabeza y sigue adelante». Pero, antes de levantar la cabeza y seguir adelante es importante pasar por un período de duelo. ¿Qué es el duelo? Tal como se define en el Diccionario Priberam, duelo es el proceso durante el cual un individuo puede desligarse progresivamente de la pérdida de un ser querido. La psicóloga Clarissa Franco enseña que «El proceso de duelo es necesario para la reconstrucción de la persona que pierde a alguien. Y como todos un día harán frente a la pérdida, es importante construir un espacio colectivo que legitima el duelo como algo necesario, no solamente para la persona que sufre el duelo, sino también para la sociedad. El proceso de duelo regresa a los afligidos la oportunidad de una nueva historia. » Por lo tanto, llore sin miedo, es un derecho y una necesidad.

2 – Aceptar el apoyo de amigos y familiares: Es normal que después de una pérdida, sea necesario un espacio propio para vivir el duelo. Yo necesité este espacio! Pedí a mis amigos que oraran por mi recuperación emocional, pero también les pedí que me dejaran un espacio para pasar por el duelo. Elegí retirarme un tiempo hasta que me sentí capaz de hablar sobre el tema sin romperme en llanto. Por otro lado, tener gente a mi alrededor, como mi marido y mi madre (personas que respetaron mi silencio) me sirvió de apoyo moral y me ayudó mucho.

3 – Expresar los sentimientos: Una vez que ya te encuentres en condiciones de hablar de tu pérdida, exterioriza tus sentimientos. Hable con personas de confianza. Si te sientes culpable por no haber dado tu mejor; si el remordimiento te está ahogando; hablar de ello puede ayudarte a ver las cosas de manera diferente. Es importante poner voz a este sentimiento. Algunas personas prefieren convertir los sentimientos en palabras, si es tu caso, ¡hazlo! Te puedo asegurar que también funciona.

4 – Perdónate: Nadie es infalible, tampoco tú. Todos nos equivocamos, aceptar esta realidad, perdonarse y aprender de esta experiencia te ayudará a superar tu dolor. Tenga en cuenta que autoflagelarse con el remordimiento puede convertirte en una persona amargada. Las personas amargas no pueden amarse y tampoco, amar a los demás. ¿Es lo que quieres para ti?

5 – Busca consuelo en Dios: A lo mejor me contestes: «Esto no lo puedo hacer, porque no soy una persona religiosa.» ¡Bien! Yo tampoco. Dios no es religión, es amor y el amor es una relación. En Mateo 11:28, Jesús dijo: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.» Habla con Él, dile cuanto te sientes adolorido y frustrado, llora, pide perdón y acepta el perdón. Como alguien que vivió la experiencia de la pérdida y remordimiento en primera persona, te puedo asegurar que recibir el abrazo de Dios ayuda mucho.

Por último, tenga en cuenta que todo en la vida pasa. Deja que la vida siga fluyendo, porque «Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría» (Salmo 30: 5b) 

por la mañana viene la alegria
Fotografía y edición: Claudine Bernardes

También te dejo otros textos relacionados de blogueros especializados: Duelo gestacional y perinatal: El dolor silencioso.  Y ¿Cómo superar la pérdida? El duelo.

Si   has experimentado algo similar y quieres compartir tu experiencia con nosotros, será un placer leer tus comentarios.

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El padre que nunca tuve.

Por Paola Rodriguez

Dios es mi padre
Fotografía: Paola Rodriguez

Cuenta la leyenda que antes de nacer, él se fue corriendo a los brazos de otra mujer. Una desolada madre empezó a llorar la ruptura de su desamor, hasta que al mirarse descubrió que dentro suyo llevaba el fruto de su amor.

El padre que nunca tuve
siempre estuvo ausente.
Nunca escribió,
nunca llamo,
Nunca meció la cuna para calmar mi angustia,
No me castigó,
No me reprendió,
Nunca jugamos,
Ni me ayudó con mis deberes,
No acudió a las reuniones de padres del colegio,
Ni veló mis sueños en mi enfermedad.
No cambió mis zapatos a los quince.
Ni bailó el Danubio Azul para abrir el baile nupcial en mi boda.
El padre que nunca tuve
Jamás envió una postal o una tarjeta de felicitación por mi cumpleaños.
No me alentó en mis fracasos o me consoló en desdichas.
Nunca conocerá a sus nietos.
Porque el padre que nunca tuve,
…Jamás lo tuve…
Un día le conocí y hasta algunos días fui con él,
pero pasado el periodo vacacional, el padre que nunca tuve desapareció.
No sé si me quizo o me deseó,
era pequeña para entender nuestra relación.
Hay una cosa que explicar,
es que nunca tuve un padre terrenal.
Porque el padre que nunca tuve, sencillamente no lo tuve.
Pero yo sí fui la hija de un Padre que fue mi padre
y a los diecisiete años conocí.
Yo me sentí como la hija que nunca tuvo;
Porque Él me amó,
me cuidó y estuvo conmigo siempre.
Aunque yo no le reconocía,
ahora sé que siempre fue
el Padre que nunca tuve.

de las entrañas de mi madre
Fotografía de archivo: Paola Rodriguez

He publicado el texto de mi amiga Paola, porque sé que muchas personas sufren por haber pasado por una situación semejante. Pero, así como ella tu también puede superarlo. Puedes conocer más de la autora y leer otros textos en su blog  Escrito por:/ Written by.

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