¿Juzgas la vida gris de otros a través de tu mundo de colores?

(Para ler o texto em português clica em: Beth, minhas lágrimas e seu coração.)

(Jacarandá duas cores

Beth, mis lágrimas y su corazón.

Nuestros caminos empezaron a cruzarse sin que ella me mirara a los ojos. Era una situación rara, de aquellas que nos gusta evitar, porque nos hace sentir incómodos. Ya la había saludado con anterioridad, y volví a hacerlo cuando la encontré en la calle de la mano de su hijo. Pero ella simplemente miró al suelo, mientras su hijo le decía: _ Mamá, es la chica que conocimos el otro día. – Realmente me sentí avergonzada de haber lanzado un saludo al aire. No podía comprender por que no me había saludado.

Es increíble como la vida da vueltas. Ahora yo estaba allí, detrás de ella, en una sala del juzgado. Sabía que Beth se sentía incómoda contestando las preguntas que le hacía el Representante del Ministerio Fiscal. Comprendía su mente, conocía parte de su vida, una extrajera sola, en un país distante, sin nadie que le sirviera de apoyo, y un hijo por cuidar. Yo también soy extranjera en un país distante. Conozco su corazón.

Pero, antes para evitar una incómoda situación empecé a cruzar la calle cuando la veía venir. ¡Me conocía! ¿Por qué no me saludaba?

No podría ver su rostro, pero sabía que su corazón estaba acelerado mientras era bombardeada de preguntas que a ella le costaba comprender. Por supuesto, el escrito lo había hecho yo, eran mis palabras reflejando su vida. Pero a ella le costaba coordinar las respuestas, que yo de sobra conocía. Deseaba hablar, explicarles lo que Beth necesitaba. Sin embargo, no podría hacerlo, allí yo era solo una observadora.

Cuando el Representante del Ministerio Fiscal terminó de hablar, y el juez asintió confirmando que aceptaba su petición, no lo pude creer. Hay circunstancias que ocurren en la vida de uno, que solo la palabra «milagro» las puede explicar. A lo mejor estarás pensando que el Juez a aceptado la solicitud que hemos hecho. Pero, no. Él ha ido más allá. Le ha concedido lo que ella necesitaba, sin que lo hubiera pedido, extralimitándose en sus funciones.

Sentí como las lagrimas salían de mis ojos sin que las pudiera contener. Sabía lo que aquella resolución significaba para Beth. Conocía su corazón. Sin embargo, cuando nos cruzábamos por la calle, yo no comprendía su vida, y me limitaba a juzgar su vida gris a través de mi mundo de colores.

El mundo esta lleno de una diversidad increíble de personas, con situaciones ímpares, personalidades increíblemente diferentes. Yo soy una persona que siempre he observado la vida a través de um prisma de colores. Para mí la vida es bella, a pesar de sus dificultades, problemas y piedras por el camino. Soy una persona automotivada y con una autoestima equilibrada. Desde mi punto de vista, una persona que, a pesar de haber coincidido conmigo antes, no me saludara, debería ser muy antipática.

¿Qué le pasa a la gente que se encierra en su pequeño mundo como un caracol en su estrecha concha?

Beth me enseñó que no todas las personas consiguen ver la vida a través de un prisma de colores como yo. De hecho, Beth ha tenido una vida muy sufrida. Durante años han minado su autoestima, transformándola en una persona insegura al extremo. Le cuesta mirar a las personas a los ojos, su sonrisa es tímida e inexpresiva. Ella no me saludaba en la calle por antipatía como pensaba yo; solo se sentía incómoda por tener que saludar una persona que poco conocía.

«Si los ojos son el espejo del alma», Beth no deseaba compartir sus secretos a través de una mirada intercambiada con una casi desconocida.

Hoy en día Beth ya se siente más segura. Está aprendiendo que «¡sí, tiene valor!. Que su vida tiene un propósito eterno y que ella «aunque sea una pequeña luz también puede alumbrar»,  (palabras suyas).

Qué feliz me hace ver que a pesar de tantas equivocaciones y tantos disgustos,  todos podemos encontrar El Camino. En ese proceso, aún cuando los pasos se hacen pesados y el sendero se estrecha, nosotros nos vamos ensanchando.  

Gracias por invertir tu tiempo leyendo mis palabras. Me encantará saber tu opinión e intercambiar puntos de vista contigo. ¡Hasta pronto!

Logo a caixa de imaginação pq

¿Puedes encontrar «empatía» en el texto?

(Para ler o texto em português clica em: Empatia)

Apatía, simpatía, compartía, empatía, y otras tías.

(Una historia real)

La joven caminaba con pasos firmes y constantes por el centro de la ciudad, cuando observó una multitud voceando con pancartas en las manos. Se acercó al grupo con la misma decisión que la caracterizaba y se puso a escuchar sus demandas por un salario y condiciones laborales más dignas. Siempre sintió simpatía por la situación de los profesores, por eso resolvió quedarse a escucharlas con más atención.

_ ¿Les parece digno nuestro sueldo? – Preguntó uno de los profesores con un micrófono en la mano.

_ ¡No! – Contestaron los demás a una voz.

_ ¿Creéis que somos tratados con respeto?

_ ¡No! – A las demás voces se sumó la voz firme y potente de la joven, que para el entonces ya compartía la indignación del grupo.

_  Los políticos deben saber que existimos, que somos esenciales para la sociedad, y que no nos dejaremos avasallar por ellos.

_ Así es! – gritó la joven, saltando entre la multitud.

_ Ocupemos el ayuntamiento para exigirles una solución sin demora. Basta de esperar.  ¡Vayámonos ahora! – Dejando a un lado el micrófono, el hombre salió corriendo seguido de la multitud y de la joven, que en aquel momento se había olvidado del encargo que tenía y solo pensaba en «conquistar el mundo».

La multitud decidida a hacerse escuchar, invadió el ayuntamiento de la ciudad, provocando una confusión entre los funcionarios que  no tuvieron tiempo de frenar la avalancha de personas. Sin encontrar resistencia el grupo se instaló en el salón de plenos y exigió la presencia del Alcalde para debatir sus exigencias. Y Allí estaba ella, Una joven determinada, que desconocía la palabra apatía. Gritaba  entre los demás, como si fuera parte del grupo, sintiendo y compartiendo la indignación que corría por las venas de aquellos individuos y que por algún motivo misterioso, ahora también corría por las suyas.

_ ¿Tú crees que el Alcalde se presentará? – Le preguntó una señora con gafas y voz dubitativa que estaba sentada a su lado.

_ Yo creo que si él no se presenta, deberíamos invadir su sala. – Contestó la joven sin dudar en hacerlo si fuera necesario.

_ ¡Vaya! Que determinación tienes… yo no soy así… vine aquí porque todos los demás profesores del instituto donde doy clases han venido. Pero, tú ¿en qué instituto trabajas?

_ ¡No! No soy profesora. Solo estaba pasando por la calle y como sentía simpatía por vosotros, me dejé llevar. – Mientras la señora de las gafas no se creía en lo que estaba escuchando, la joven se sobresaltó al mirar el reloj. – ¡Vaya! ¡Qué tarde es! Tengo que irme antes que se cierre correos.

Se levantó rápidamente y caminó hacia la puerta cargando consigo toda la determinación que la caracterizaba.


 

Ahora dime, ¿Has encontrado la empatía?

Espero que sí. He resuelto compartir ese relato porque creo en la importancia de hacer crecer dentro de nosotros la empatía. Debemos ejercitar esa capacidad de ponerse en el lugar del otro, ver las cosas a través de sus ojos y sentir con sus sentidos.

 La empatía mata el prejuicio y el egoísmo.

empatía por Augusto Cury

El relato que escribí esta basado en una situación real y es un homenaje a mi hermana Francine, una mujer determinada y llena de empatía.

Sí quieres leer más sobre la empatía te dejo otro texto donde hablo sobre las Neuronas Espejo y su relación con la empatía.

Recuerda que  «La Caja de Imaginación» es un instrumento de comunicación bilateral. Me encantará recibir tus comentarios. Gracias por pasarte por aquí y hasta pronto.

 

 

 

Esto es comunicación:Yo cambio, tú cambias.

(Para ler o texto em português clica em: Comunicação)

Print¿Qué pasó?

Llegó,
sentó,
observó.
Lloró por lo que vio.
Algo en el cambió.
Levantó,
partió…
diferente al que llegó.

¿Qué es comunicación?

Te voy a decir lo que no es. Comunicarse con alguien no es un simple intercambiar palabras. No, eso no. No es escuchar a alguien por educación, pero haciendo oídos sordos a lo que dice. Tampoco es hablar con alguien sin tener a intención de escuchar a cambio.

Hoy en día hablamos mucho y comunicamos poco. 

Fulano y mengano están sentados y charlando animadamente. Mientras el uno habla el otro busca qué respuesta le dará para refutar sus ideas. Ni uno ni otro tienen la intención de llevarse nada de allí, no quieren cambiar, tampoco intercambiar pensamentos. Están haciendo monólogos el uno delante del otro. Hablan simplemente para escuchar el eco de su propia voz, son como Narciso adorando su imagen reflejada en el agua.

Fulano y mengano son  el reflejo de nuestra sociedad actual.

En mi otra vida, cuando era una profesional de derecho, una compañera del trabajo me dijo: Claudine, tienes una respuesta para todo, siempre buscar persuadir a la persona con quién hablas para que te de la razón. Siempre te sales con la tuya. 

En el entonces me sentí halagada. A todo abogado le gusta ser persuasivo, de esto depende nuestro suceso profesional. Pero, quando la Claudine de ahora mira a la Claudine del pasado, puede ver personas frustradas a su alrededor. Eso no es agradable. A veces vuelvo a las andanzas y repito mi error, pero ahora ya estoy más atenta e intento refrenar eso impulso «maligno».

En las redes sociales pasa lo mismo. Utilizamos nuestras redes sociales para masajear el ego, el nuestro y el de otros. Sí, porque o estamos de acuerdo con lo que dicen y hacemos nuestros comentarios halagadores, o nos quedamos callados, sin decir nada por recelo, no va a ser que se sientan ofendidos (ni todos hacen lo mismo, y sí, yo suelo hacerlo – lo confieso). Pero, actuando así no cambiamos, no maduramos. Ni nosotros, ni los demás. El roce – con educación – es necesario.   

Me ha gustado mucho algo que leí sobre el tema, dicho por Zygmunt Bauman:

«El diálogo real no es hablar con gente que piensa lo mismo que tú. Las redes sociales no enseñan a dialogar porque es tan fácil evitar la controversia…  Mucha gente usa las redes sociales no para unir, no para ampliar sus horizontes, sino al contrario, para encerrarse en lo que llamo zonas de confort, donde el único sonido que oyen es el eco de su voz, donde lo único que ven son los reflejos de su propia cara«.

Ahora sí, hablemos de lo que es comunicación

Solo se establece comunicación si como fruto del «feedback» resulta un cambio en los participantes.   Ni toda comunicación es verbal, pero toda comunicación produz cambios.

 

¿Intercambiamos ideas?

Bueno, me gustaría saber tu opinión, sea cual sea. Y más, me encanta recibir comentarios de personas que no están de acuerdo conmigo. Leer tus opiniones me ayuda a madurar, crescer y expandirme. ¡Hasta pronto!

El maravilloso mundo de la lectura: a cada página ya no soy la misma.

(Para ler o texto em português clica em: O maravilhoso mundo da leitura)

mulher lendo mujer leyendo amor pela leitura

Su lugar de refugio

La turbulencia de su día le había provocado un fuerte dolor de cabeza. Pero, por fin había llegado a su refugio, el lugar donde podría desconectarse y vivir otra realidad. Abrió las páginas del libro, respiró hondo y adentró en otro mundo. Un mundo lleno de colores diferentes, olores exquisitos y experiências inalcanzables en el mundo en que vivía. Allí ella podía vivir la vida de otros, mirar a través de sus ojos y sentir sus sentimientos. Viviendo la realidad de otros, aún que fueran seres imaginarios, su mundo también se transformaba, se enriquecía, haciendo de ella una persona más profunda, ancha y larga.  El libro era su lugar de refugio.

¡Hola, amigos! Escribí el microrrelato «Su lugar de refugio» para expresar la idea que quiero compartir, o sea: la importancia de la lectura como instrumento para la educación emocional.  He estado leyendo mucho sobre este tema, porque estoy haciendo un posgrado en cuentos y fábulas terapéuticas y he observado que es un tema de gran importancia.

Lo que sigue son fragmentos del texto «Educación Emocional a través del cuento», escrito por la Psicóloga, musicoterapeuta y escritora Begoña Ibarrolla. 

Espero que te guste:

Leer nos ayuda a imaginar, imaginar nos ayuda a comprender nuestra realidad.

Supone entrar en el silencio y aprender a mirar hacia dentro. Entonces el lector aprende a diferenciar las emociones que le produce lo que lee y eso va configurando sus gustos y preferencias lectoras.

Las historias no sólo nos muestran lo que somos, sino lo que podemos llegar a ser; nos abren los ojos para mirar más allá de nuestra pequeña y limitada vida, y nos muestran las posibilidades de realización que se ofrecen a los seres humanos.

El cuento puede convertirse en el más precioso instrumento de liberación de la mente humana, una inagotable fuente de estimulación creativa, un tesoro de experiencias que enriquecen nuestra vida, pero, sobre todo, un espejo: el espejo que nos dice cómo somos en realidad; porque al leer un cuento casi siempre nos encontramos.

Estoy totalmente de acuerdo con lo que decía Italo Calvino:

lectura es una relación con nosotros mismos

 

Gracias a los cuentos, el lector tiene la posibilidad de multiplicar o expandir su experiencia a través de las vivencias de los personajes y la oportunidad de explorar la conducta humana de un modo comprensible. El libro amplía la experiencia del mundo propio, le lleva a otros tiempos, otros lugares, otras formas de vivir y soñar, le asoma a realidades desconocidas. «

la turbulencia de su día le había provocado un fuerte dolor
Fotografía y texto: Claudine Bernardes

¿Estás de acuerdo? ¿Qué sientes y qué más te gusta cuando estás leyendo? He compartido contigo mi experiencia, comparte la tuya conmigo. Un fuerte abrazo y hasta pronto.

El desafío de enseñar (o aprender) la gratitud.

(Para ler esse post em português clica em: O desafio de ensinar a gratidão)

enseñar la gratitud claudine bernardes
Fotografia de archivo.

Un día difícil

_ Mamá, no me ha encantado ese día.
Su mirada cansada y su cuerpo debilitado por la enfermedad eran testigos de que aquel día no había sido de los mejores.
_ Cariño, sé que no ha sido un gran día, pero aún en los días difíciles podemos encontrar cosas buenas, de las cuales podemos estar agradecidos, ¿no crees?
_ No, mamá. ¡Hoy ha sido un día horrible!
_ Mi amor, ¿te acuerdas de aquellos niños que se han quedado en el hospital cuando nos marchamos?
_ Sí, mamá.
_ Esa noche ellos no dormirán en sus camitas. Tendrán que pasar la noche en el hospital. ¿Y tú mi mi vida, dónde pasarás la noche?
_ En casa, mamá, contigo.
_ ¿No crees que esto es algo de lo que estar agradecido?

 

Era las tres de la mañana cuando me desperté para tomar la temperatura de mi niño y ver como estaba. Cómo no podía volver a dormir pensé que leer algo me ayudaría a conciliar el sueño. Fue entonces que encontré la entrada «Bote de la gratitud» (Pote da gratidão), en el blog «Amando o Hoje» (Amando el hoy).

La verdad es que necesitaba algo así para levantarme un poco la moral. Estoy pasando días difíciles. Días en los cuales uno no se siente demasiado agradecido. Pero el texto de Michelle me hizo reflexionar. Siempre estamos enseñando cosas a nuestros hijos como: tener empatía hacia los demás; tratar a todos con respeto; perdonar; estar agradecidos; sin embargo, cuando somos nosotros que estamos en el ojo del huracán, nos falta valor y disposición para poner estas enseñanzas en practica. Entonces he resuelto hacer mi lista de cosas por las cuales estaba agradecido aquel día:

Gracias Dios…

  • Porque a pesar de estar tan lejos de mi país, aquí también tengo personas que me aman y me ayudan cuando tengo problemas.
  • Por la seguridad social de España, los médicos y enfermeras que atendieron a mi hijo con tanta disposición.
  • Porque a pesar de estar tan debilitado, mi niño siempre mantiene la sonrisa y el deseo de mejorar.
  •  Porque las situaciones difíciles como esta me enseñan que puedo seguir adelante a pesar de las dificultades.

No importa lo que pase, siempre hay algo por lo que podemos estar agradecidos.

Ahora te comparto el «Bote de la Gratitud» de Michelle :

La idea es que a cada día los niños puedan reflexionar sobre cosas que los hagan felices; por las cuales dar gracias a Dios. A continuación deben escribir el motivo de la gratitud en un papel. Mi hija pequeña no sabe escribir, entonces ella hace un dibujo y yo escribo en la parte de atrás.  Apuntamos la fecha y ponemos el papel en el bote. El papel de la gratitud también podrá ayudar en otros momentos, cuando el niño se siente triste, y puede recordar aquel momento de gratitud y felicidad. También, se puede abrir el bote de la gratitud al final del año para recordar todas las cosas buenas que pasaron durante el año.

 

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Los botes de la Gratitud. Blog «Amando o hoje».

 

 

 

 

 

Así que, si hoy estás pasando por un mal momento, haz tu lista de la gratitud. Te puedo garantizar que te sentirás mejor. ¿Te ha animado este texto? Espero tus comentarios.

Identidad: la búsqueda nuestra de cada día

(Para ler o texto em português clica em: Caçador de mim)

caçador de mim para a caixa de imaginação
Fotografía de archivo: Claudine Bernardes

Cazador de mí

Por tanto amor, por tanta emoción
la vida em hizo así
Dulce o  atroz, dócil  o feroz
Yo, cazador de mí.
Preso a canciones
Entregado a pasiones
Que nunca tuvieron fin
Voy a encontrarme lejos de mi lugar
Yo, cazador de mí

Nada a temer
Sino el correr de la lucha
Nada a hacer
Sino olvidar el miedo
Abrir el pecho a la fuerza
En una búsqueda
Escapar de las trampas de la jungla oscura

Soñando demasiado se va lejos
Pero, ¿dónde se llega así?
Descubriré lo que me hace sentir
Yo, cazador de mí.

(Milton Nascimento)

«Identidad», la búsqueda nuestra de cada día

Era una adolescente cuando conocí esa poesía de Milton Nascimiento. Sí, porque en ese momento todavía no sabía que era una canción (pincha para escuchar la canción). Me sentí inmediatamente identificada. Sé que no soy la única, porque esta canción habla de nuestra condición humana: somos cazadores de identidad.

Vivimos en la intensa búsqueda de algo que aún no hemos descubierto lo que es. Buscamos por todos los lados, debajo de cada piedra, en cada rincón, escondido en cajones y lugares desconocidos. No sabemos exactamente lo que es, sin embargo no dejaremos de buscar porque sabemos que nos falta algo. Eso sí es una certeza. Nos sentimos como un rompecabezas al que le falta una pieza, esa pieza final que le dá sentido al todo que somos.

Sé que muchos no estarán de acuerdo conmigo, sin embargo, creo con todo mi corazón que «el hombre tiene un vacío del tamaño de Dios», como dijo una vez Dostoievski. Creo que el «hombre» (la humanidad) carece de esta identificación con lo eterno. Buscamos incansablemente por esa eternidad perdida, porque Dios puso el deseo de eternidad en nuestros corazones. Sabemos que un día vamos a morir, pero esto no parece natural. La vida es natural, porque hemos sido creados para la eternidad. ¿Dónde encontrarla? ¿Dónde se habrá escondido?

Sin embargo, Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado. Él sembró la eternidad en el corazón humano, pero aun así el ser humano no puede comprender todo el alcance de lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin. (Eclesiastes 3:11)

¿Qué opinas tú? Me gustaría saber si estás de acuerdo o desacuerdo, lo que quitarías o completarías. ¿También sientes que naciste para la eternidad?¿Crees que todo se terminará aquí? Espero noticias tuyas. 😉

Cambiar: Una cuestión de supervivencia

(Para ler o texto em Português clica em: Mudanças)

a mesma de ontem morreu
Fotografia de Arquivo: Claudine Bernardes

 

Cambios

¿La misma de ayer?
No, jamás volveré a serlo.
Porque la persona de ayer,
se murió cuando me dormí.

Hoy desperté un poco diferente,
un poco cambiada.
Soy una variación de la persona de ayer,
una nueva versión.
Aunque la mudanza sea pequeña
y para algunos imperceptible,
te lo garantizo,
¡No soy la misma!

Lloro más en las películas,
y menos en los entierros.
Mis pérdidas ya no son tan sentidas.
Sin embargo, la persona de hoy
sufre más con la pérdida ajena.
Insólito ¿verdad?

Pero, lo confieso,
me gusta cambiar,
me gusta morirme a mí misma…
cada día.

Porque así tengo la oportunidad
de volver a intentar.
Bueno, por hoy ya hablé demasiado
y viví lo suficiente, es tarde y tengo que irme.
Llegó la hora de la persona de hoy
empezar a morirse.
(Claudine Bernardes)

Año nuevo, reinicios y mudanzas.

Creo sin dudar que todos los días tenemos la oportunidad de un nuevo reinicio, de cambiar y volver a intentar. Amo cada día, cada lunes y cada año nuevo.  Para mi son sinónimos de esperanza y de que cosas nuevas y buenas pueden pasar.

Sin embargo sé que nosotros somos los dueños y responsables en aprovechar las oportunidades de mejorar, que Dios nos regala cada día.   No podemos dejar que los días pasen sin que cambios necesarios ocurran en nuestro caracter. Es nuestra responsabilidad. Por desgracia he conocido a muchas personas que cuando jóvenes eran adorables, llenas de esperanza y fe, pero han permitido que los problemas de la vida y el tiempo mataran esos sentimientos. Ahora son personas tristes, mezquinas y viven sin esperanza. Es por ello que creo que todos los días debemos morir y volver a nacer como una persona mejorada, con una mirada limpia y dispuesta a aceptar los cambios. ¡Sé que es difícil! Pero hay que intentarlo.

Te propongo a hacer un ejercicio conmigo. Obsérvate al espejo y hazte estas preguntas:

 ¿Como es la persona de hoy? ¿Ya fue una persona mejor? ¿Qué sentimientos buenos he perdido en mi camino? ¿Perdí la fe, el amor propio, la esperanza?  ¿Qué malos hábitos me gustaría que hoy murieran en mi vida?

Acuérdate que todos los días tenemos la oportunidad de cambiar; pero ni todas las personas que están en nuestras vidas esperarán estos cambios. Además, habrá un día en que el DÍA terminará para nosotros.

Poesía Cambios para la Caja de Imaginación
Fotografia y texto: Claudine Bernardes

¿Estás de acuerdo con esa reflexión? ¿Qué cambiarías o acrecentarías? Espero recibir  tus comentario. Gracias por pasarte por «La Caja de Imaginación» Hasta breve 😉

¿Te atreves a salir de las 4 paredes?

(Para ler o texto em Português clica em: Te atreves a sair das 4 paredes?)

caja de imaginación claudine bernardes
Fotografía Claudine Bernardes  – Desierto de las Palmas/Castellón.

Mi segundo hogar

Mí corazón latía a un ritmo acelerado, mientras pensaba: «Ya no tengo edad para estas aventuras… ¿pero qué tonterías digo? Debe estar faltándome oxígeno en el cerebro.»
El camino era lleno de pendientes, piedras y yo pedaleaba con insistencia. «No pienso desistir». Pronto llegué a mi destino. La gran piedra a un lado del camino, rodeada de espinos y con olor a orégano fresco, era mi lugar preferido para descansar. Me senté en la superficie dura y fría, sintiendo el húmedo aire que corría entre las montañas, refrescando mi cuerpo caliente por el esfuerzo.
El cántico de los pájaros era ahogado por algún tipo de máquina que taladraba las piedras, haciendo surcos y dejando cicatrices en aquel trozo de paraíso. Mi pequeño paraíso, mi segundo hogar. No pensaba así cuando miré por primera vez aquellas montañas. Parecían tan áridas, rocosas y secas… sin embargo, ya no soy la misma. Mis ojos cambiaron, y mis sentimientos también. Ahora esas montañas hacen parte de mí.
Cuando el día parece gris y triste, me basta con mirarlas, y una sonrisa brota en mi rostro.

Hoy te propongo algo nuevo, un desafío: Escribir fuera de las cuatro paredes.

Tengo un proceso creativo bastante desordenado, por ello suelo escribir muchas cosas a la vez. Mis ideas o inspiraciones, suelen surgir en cualquier lugar. Suelo decir que las palabras me persiguen. Cuando surge alguna idea, la apunto en seguida (no va ser que se me escape). Por ello, siempre llevo conmigo una libreta de apuntes. Solo después de haber pensado mucho en un tema, y cuando ya lo tengo bastante estructurado en mi cabeza, es cuando me siento a escribir.

Pues hoy mi desafío fue llevar mi mesa de escritorio a la calle (o mejor, a la montaña). Trabajé sintiendo la fragancia del orégano y escuchando la canción de los pájaros (a ratos interrumpida por el ruido de la taladradora  🙂 )

¿Por qué lo hice?

Creo que salir de las cuatro pareces abre nuestra visión, nos hace ver todo de manera más amplia. No se trata de describir solamente lo que se imagina. Escribes lo que ves, escuchas, sientes, tocas y hueles.

¿Aceptas entrar en ese viaje conmigo?

El reto que te propongo es que salgas de tu lugar de confort. Que escribas intercambiando lo que sientes adentro, con lo que recibes desde afuera. Debes experimentar tus cinco sentidos, con un poquito del sexto también.

No importa sobre lo que escribas. Todo lo que escribimos puede entrar en ese proceso de intercambio. Poesía, cuento, incluso sobre moda, crítica social, todo es válido.

1. ESCUCHA: escucha lo que pasa a tu alrededor y descríbelo. El tono de las palabras que expresan sentimientos, deseos o guardan secretos.

2. OBSERVA: Mira a la gente, observa su forma de caminar, como se mueven al hablar, como observan a otros. ¿Qué captas de ellas? ¿Cómo las lees? ¿Qué estarán pensando? ¿Cuales son sus miedos, deseos y preocupaciones?

3. HUELE: todo lugar y toda persona tiene un olor propio y peculiar. Siéntelo, descifrar, transfórmalo en palabras.

4. TOCA: Siente la textura de los objetos que están a tu alrededor, incluso de las personas (si puedes, es lógico, no va a ser que piensen que eres un loco acosador jeje jeje).

5. SABOREA: ¿Qué sabor tiene ese momento?

6. UTILIZA EL INSTINTO: ¿Qué sientes? ¿Qué imaginas que pasará? Echa mano a la imaginación.

Aquí os dejo dos textos de blogueros que sigo y que han escrito fuera de las cuatro paredes. Son textos muy intuitivos y llenos de sentimientos.

“Esos locos que les gusta correr” escrito por Yubran, del blog “Somos felices”.

El arte de Contemplar” escrito por Álvaro Rojas, del Blog “Anhelarium”.

Otro texto mío escrito “fuera de las cuatro paredes”: El amanecer en el mediterráneo. 

Algunas fotografías de mi segundo hogar:

la caja de imaginación desierto de las palmas claudine bernardes

la caja de imaginación desierto de las palmas

la caja de imaginacion día gris y triste montaña
Fotografía y edición: Claudine Bernardes Desierto de las Palmas/Castellón – España.

 

Si aceptas el reto, publica tu texto en Facebook o en tu blog y me avisas para que eche un vistazo, me encantará leerte también. Gracias por tu compañía en mi Caja de Imaginación. Espero tus comentários y hasta breve. 😉

 

 

 

¿Estás criando pájaros en jaula de hormigón?

(Para ler o texto em Português clica em: Pássaro em gaiola de concreto)

pássaro na A Caixa de Imaginação
Ilustración: Claudine Bernardes

El pajarito en su jaula de hormigón

El pobre pajarito esta preso en la jaula.
Le dan de beber y le dan de comer.
Esperan con ansias que cante…
pero, ¿cantar qué?
¿Cantar de como es triste su prisión?
¿Qué le duele las alas y que desea liberación?

El pobre pajarito esta preso en su triste jaula,
hecha de ladrillo, revestida de hormigón.
Le dan de comer, le dan de beber,
le enseñan a leer.

El pobre pajarito ya nació en una prisión.
Pero aún es pájaro y anhela volar.
Se choca constantemente contra su jaula
y le hace daño su prisión revestida de hormigón.

El pobre pajarito desea salir de la prisión,
entonces molesta, protesta;
sin embargo, nadie le presta atención.

El pobre pajarito desea volar,
quiere volver a ser libre,
y no deja de fastidiar.
Le apuntan a la actividad extraescolar,
para que el pajarito, lleno de cansancio al final del día,
caiga rendido y deje de molestar.
(Claudinebernardes)

A veces siento que estoy creando un pájaro en jaula de concreto

Jugar es la actividad más importante para los niños.

No se trata solamente de diversión, es también una forma de desarrollarse y aprender. Conforme el artículo de Melinda Wenner Moyer, en la revista “Mente y Cerebro” nº 46 (La importancia de jugar),

“El juego de los niños estimula su inteligencia y reduce el estrés y según diversos estudios realizados, la falta de juego en la infancia junto con el maltrato constituyen dos variables que deterioran el desarrollo.”

Recuerdo que de pequeña jugar era el centro de mi vida.

Sola, con los hermanos, primos, vecinos; todo el vecindario era nuestro jardín de juegos. ¿Estudiaba? ¡Por supuesto! Pero, había libertad para hacer lo que quisiéramos con nuestro tiempo libre. Eran otros tiempos, no lo niego. Hoy los niños no viven con tanta libertad, aún más en España donde la gran mayoría vivimos en edificios. Súmase a esta realidad el hecho de que en la gran mayoría de familias, ambos padres trabajan y los niños no tienen otra que pasar la mayor parte de su tiempo en el colegio. Estas pobres criaturas empiezan a estudiar cada vez más temprano (mí hijo a los cuatro años ya sabía leer), y para ocupar su tiempo los inscribimos en diferentes actividades extraescolares.

¿No te parece que nos estamos pasando de los límites?

Conozco a muchos niños que llegan al cole a las ocho de la mañana (algunos antes), comen allí, y a las 17h cuando terminan las clases, aún deben participar de actividades extraescolares (danza, patinaje, futbol, piscina, matemática etc). Aún después de todo eso, su día no ha terminado. Deben llegar a casa, hacer las tareas, estudiar para los exámenes, cenar, bañarse y caer rendidos de sueño… porque al día siguiente todo se repite.

Es como si cada minuto de la vida del niño estuviera programado. Ocupar el tiempo de nuestros hijos con lo que sea (con tanto que no nos moleste) se ha hecho una obsesión para los padres.

Melinda Wenner Moyer adverte:

“Actualmente los padres priorizan para sus hijos las actividades estructuradas y dejan poco margen para el juego libre que beneficia la creatividad, la cooperación y la conducta social.”

¿Qué podemos hacer para ayudar a nuestros niños?

Como madre me gustaría que mi hijo tuviera una infancia más libre, como la tuve yo, pero sé que eso es difícil. La poesía y la ilustración que aparecen en esta publicación las hice para recordarme constantemente de mi responsabilidad en cuanto a la felicidad y salud mental de mi hijo. Para que ello no cayera en el olvido, enmarqué la ilustración y la puse en la pared, delante de mi escritorio:

Meu escritorio

Además, mi marido y yo hemos creado algunas pautas para que nuestro pequeño no se sintiera en una jaula:

1 – La educación de nuestro hijo es nuestra responsabilidad: Observo una creciente tendencia de poner en manos del Estado (instituciones de enseñanza) la responsabilidad de educar a los niños. El colegio es un gran apoyo, pero la educación de los niños debe ser responsabilidad de sus padres. Así que nuestro hijo solo pasará en el colegio el tiempo esencial y obligatorio (que ya me parece demasiado).

2 – Jugar sin más pretensiones: Jugar por jugar, haciendo sus propias elecciones, desorganizando toda la casa si es necesario (con la condición de que después de jugar la arregle).

3 – Ir al parque: no tenemos jardín, así que buscamos llevar nuestro pequeño al parque con una cierta frecuencia.

4 – Actividad extraescolar limitada: hemos decidido que, por ahora, nuestro hijo solamente participará de una actividad extraescolar y la ha elegido él.

5 – Jugar con la imaginación y fortalecer la concentración: nuestro pequeño tiene dificultades para concentrarse, para ayudarle utilizamos juegos para fomentar la concentración (Oca, parchís, bloques etc.). Además hacemos trabajos manuales en familia y escribimos nuestros propios cuentos infantiles.

Antes de terminar me gustaría compartir contigo una campaña que estoy apoyando: Por la racionalización de los deberes en el sistema educativo español. Si estás de acuerdo entra y firma la petición, además puedes compartirla con tus amigos. Si aún no lo tienes claro, mira el video abajo:

Sé que como padres ya hemos cometido muchos errores. Hay días que son muy duros, otro no tanto, pero siempre estaremos dispuestos a mejorar, a repensar nuestros conceptos y buscar nuevas formas que nos ayuden a educar nuestro hijo con amor y responsabilidad. Deseamos que él se sienta tan amado por nosotros, como nosotros nos sentimos amados por nuestro Creador.

Me gustaría que compartieras conmigo tu opinión. Así que espero tu comentario. 😉

¿Mi gozo por un pozo? Elijo la alegría

(Para ler o texto em português clica em: Escolho a alegria)

mujer cansada claudine bernardes
Ilustración: Claudine Bernardes

La ambición superada

«Un día una señora rica vio, en una tienda de antigüedad, una silla que era una belleza. Negra, hecha de caoba y cedro, costaba una fortuna. Pero era tan hermosa que la mujer no dudó – entró, pagó y se la llevó a casa. La silla era tan hermosa que los otros muebles, antes tan bellos, comenzaron a parecer insoportables a los ojos de la simpática señora. (sí, porque era simpática).  Entonces decidió vender todos los muebles y comprar otros que quedaran mejor con su hermosa silla.

Pero la casa que antes le gustaba tanto, ahora ya le parecía mediocre, no había armonía entre casa y muebles. Por eso la mujer compró una casa para sus muebles nuevos. Ocurre que dentro de esa magnífica casa, y con aquellos muebles espléndidos, la mujer comenzó, poco a poco, a encontrar a su marido feo y tacaño. Y cambió de marido.

Aún entonces, la mujer no podía ser feliz. Porque en esa magnífica casa, con muebles tan maravillosos, y un nuevo esposo admirable, todo el mundo empezó a encontrarla demasiado mediocre.

(Millor Fernandes)

Hoy en día vivimos en un mundo que corre a un ritmo acelerado, vertiginoso. Cuando las cosas no salen a nuestro gusto, nos sentimos frustrados.

Soy una persona que no puedo reclamar de mi vida, tengo una familia linda, amigos geniales, tengo mis días repletos de actividades que me gustan, pero… el maldito pero. ¿Por qué siempre hay un pero en medio de una historia feliz?

Empecé a percibir que me frustraban pequeñas cosas, como por ejemplo: Me ponía de los nervios que mi hijo no guardara los juguetes; me enfadaba con el desconocido que no había recorrido la caca de su perro; me proponía a crear una situación bélica con la simpática señora que se colaba en la fila del mercado… vamos que me estaba transformando en una persona pequeña y vulgar como la mujer de la historia de Millor Fernandes. 

Necesité auto-evaluarme, y observé que:

1. Me ahogaba en un vaso de agua: Daba demasiada atención a pequeños problemas, y como siempre hay pequeños problemas, me sentía constantemente frustrada.

2. Creaba batallas por tontería:  Hacía de pequeñas luchas circunstancias bélicas.  Maximizaba los problemas, como si todo tuviera que tener una solución a mi antojo.

3. Me frustraba  cuando algo no salía exactamente como me lo imaginaba.

Entonces recordé de otra historia que había leído muchas veces. Se trata del relato Bíblico que cuenta la historia de Pablo y su amigo Silas en una prisión (Hechos de los Apóstoles 16). Esos dos hombres habían sido  llevados a la prisión por intentar ayudar a una chica. Pero antes de dejarles tirados en un hediondo calabozo, sujeto de los pies en un tronco, les azotaron con ganas.  ¡Qué visión horrible! Una gran injusticia, ¿no te parece? Si hubiera pasado conmigo, no lo dude que hubiera proferido una gran cantidad de insultos. Pero, ellos decidieron cantar… así es… cantar, ¿te lo puedes creer? «Eligieron la alegría.»  Entonces… ¿por qué no hacer lo mismo? ¿Qué podía perder? Por eso, yo también elegí la alegría.  Decidí que no me dejaría dominar por la frustración, no me iba a convertir en la simpática mujer de la historia de M. Fernandes. Desde entonces me siento muchísimo mejor.

Ahora os dejo algunas sugerencias prácticas que aprendí del libro «No se disguste por pequeñeces» (R. Carlson y E. Salesman):

1 –  Hay que saber perder: Este debería ser el lema de quién quiere librarse del estrés y de vivir «quemando pólvora en gallinazos».

2 – Un buen plan:  la mejor forma de vivir, es eligiendo las batallas que debes luchar y las que debes evitar. Nuestro objetivo principal no debe ser buscar la perfección en todo. Debemos comprender que las discusiones que tenemos y las  batallas que enfrentamos alteran nuestro equilibrio y perjudican nuestro sistema  nervioso.

3. Batallas inútiles: ¿Es realmente importante convencer a tu marido/esposa/compañero que su opinión no es la correcta?  ¿Vale la pena perder la paz porque alguien cometió un error menor? ¿Tu paz es menos importante que salirte con la tuya?

Piénsalo, y si quieres escribe en un papel todas las veces en esta semana que perdiste los papeles por una tontería. ¿Fueron muchas? A lo mejor ha llegado el momento de que elijas la alegría.

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