¿También eres un adicto al trabajo?

Cuando la vida te da un respiro, llena el pulmón de aire y sigue adelante.

Ilustración: Claudine Bernardes
Ilustración: Claudine Bernardes

Familia, casa, trabajo, estudios, perro, gato… todo requiere un poco de nuestro tiempo y cuando termina el día estamos exhaustos. ¿Nos hacen falta más horas durante el día? Bueno, posiblemente si tuviéramos más horas, llegaríamos al fin del día aún más cansados y frustrados. Pero, no es sobre eso que deseo hablar hoy.

Deseo hablar sobre aquellos raros momentos en que la vida nos deja respirar… una pausa dentro de la locura de nuestros días. Son como un “flash”, si no estás atento, o miras hacia otro lado (o con los ojos equivocados), el momento pasará sin ser percibido; peor aún, sin que lo vivas.

Me acuerdo que era una persona acelerada, adicta a la adrenalina del plazo final, dejaba todo para el último momento. Pensaba que todo lo que hacía era sumamente importante. Me decía constantemente: “¡Chica, el día es corto! No dejes vacío un minuto siquiera de tu día.” Siempre corriendo de un sitio al otro. Constantemente involucrada en un sin fin de actividades, tenía el pensamiento de que el mundo iba a colapsar si yo osara hacer un descanso. Hasta que… (y aquí me tomo un respiro para continuar) hasta que vine a hacer un master en España. ¡Fue un parón! Mi vida, que hasta el momento era una vuelta loca en montaña rusa, se transformó en un tranquilo paseo por un lago sin olas. ¿Como reaccioné al cambio? Me sentí horrible, como si fuera un delito tener horas libres durante el día; como si no estar súper, mega ocupada hiciera de mí una persona sin importancia. Recayó sobre mí una enorme apatía. Incluso el hecho de estar cerca de increíbles lugares para escalar, pedalear o simplemente caminar, que antes me motivaban, no fue suficiente para animarme. ¿Cual fue el resultado? Sufrí un ataque de ansiedad. Lo gracioso fue que pensé que me estaba muriendo. Mi corazón aceleró, no conseguía respirar… y de ahí adelante la cosa se desmadró… Fue así que, a los 27 años, me encontré en la consulta de urgencias con un ataque de ansiedad por falta de que hacer. Sería cómico si no fuera trágico. Leer más »

Resenha: El Mártir de las Catacumbas

Foto de Archivo. Editorial Portavoz
Foto de Archivo.
Editorial Portavoz

El cristianismo acomodado de nuestra sociedad actual, con sus mega iglesias y espectáculos multitudinarios, no tiene nada en común con el cristianismo reflejado en el libro «El Mártir de las Catacumbas». Disfruté leyéndolo, lloré al leerlo y lo hice más de una vez (las dos cosas, llorar y leer).

«Nada de luz, sino sólo tinieblas,
que descubrían cuadros de angustia
regiones de dolor, funestas sombras.»

Imagínese la situación: niños, jóvenes, familias enteras, ancianos, todos viviendo en los túneles subterráneos de las catacumbas de Roma. ¿Por qué lo hacían? Para vivir su fe en Jesús. ¿Qué convicción, qué amor tan grande y profundo puede hacer que tantas personas abandonen sus vidas en la superficie para vivir en la oscuridad de las catacumbas? Sin embargo, en ese lugar oscuro, frío, húmedo, donde el aire era escaso y los huesos se atrofiaban por la falta de luz, la luz de Jesucristo iluminaba sus almas y les ayudaba a soportar su difícil realidad.

«A mi Salvador no se le pude adorar de esta manera. Sus seguidores le deben confesar abiertamente. Él dice, «El que me confesare delante de los hombres, el hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios. «Pues negarle en mi vida o en mis actos exteriores es precisamente lo mismo que negarle en la manera formal que prescribe la ley. Esto pues, no puedo hacerlo yo. Aquel que a mí me amó primero, yo lo amo, porque Él, al amarme, puso su vida en mi lugar. Mi más sublime gozo es proclamarle delante de los hombres; morir por Él será el acto más noble que yo pueda hacer, y la corona de mártir será mi recompensa más gloriosa.»

(Marcelo, El Mártir de las Catacumbas)

Creo que todo cristiano actual debería leerlo. A mí me ayudó a comprender un poco más sobre la cultura y la manera de vivir de los cristianos de la iglesia primitiva. Su amor por Cristo y su entrega hasta al punto de morir me hizo reflexionar sobre como aún tengo mucho que aprender y vivir en Él.

Antes de finalizar esta reseña, me gustaría aportar una información interesante. El Mártir de la Catacumbas es un libro de autor desconocido. Un único ejemplar fue rescatado en un naufragio por el capitán Richard Roberts en el año 1876, y allí no constaba su autoría.

Para terminar me gustaría dejarles este enlace: «El Mártir de las Catacumbas» – Grátis Se trata de un sitio donde lo puedes leer de forma gratuita. Soy una férrea defensora de los derechos autorales, pero como se desconoce su autoría, no estaremos perjudicando a nadie.

Recuerda que este blog es un canal de comunicación bilateral. Será un placer de leer y contestar a tus comentarios. (Post en Portugués: Resenha O Mártir das Catacumbas)

¿Dejarás de seguir el camino porque encontraste una piedra?

El camino y la piedra.

Foto de Archivo: Claudine Bernardes Lugar: Desierto de las Palmas - Castellón
Foto de Archivo: Claudine Bernardes
Lugar: Desierto de las Palmas – Castellón

En medio del camino.

En medio del camino había una piedra.
Había una piedra en medio del camino
Había una piedra
En medio del camino había una piedra.
Jamás olvidaré de este acontecimiento
en la vida de mis retinas tan fatigadas.

Jamás olvidaré que en medio del camino
había una piedra
había una piedra en medio del camino
En medio del camino había una piedra.

(Carlos Drummond de Andrade)

                    Drummond dejó muy claro que en medio del camino había una piedra. Porque siempre hay piedras en el camino; en mi camino, en tu camino, en nuestro, siempre hay piedras.

                 Otro día, mientras pedaleaba, encontré una piedra en medio camino. La respuesta fue rápida, la elección fácil: desvié de la piedra. Hay piedras que pueden ser esquivadas, porque el camino es ancho y bien asfaltado. Pero, hay momentos en que el camino es un verdadero pedregal, entonces ¿cual es la opción? ¿Desistir de la caminada y dar media vuelta con la cabeza gacha? Sí, esa es una opción. ¡Quién jamás desistió que tire la primera piedra! Sin embargo, no podemos vivir constantemente desistiendo, porque siempre habrá un camino rocoso para vencer, una montaña para escalar, un río para cruzar.

                    Cuando te encuentres en un camino pedregoso, acuérdate que las piedras que no pueden ser removidas o esquivadas, podrán ser escalas. Porque Dios nos creó con manos y piernas para escalar. También tenga en cuenta que los caminos difíciles generalmente son los que nos conducen a lugares extraordinarios. Aquél que le gusta caminar o pedalear entre las montañas, sabe que el ascenso es agotador, lleno de piedras, huecos, y fuertes pendientes. Sin embargo, afrontamos estos arduos caminos, porque es allí, entre piedras, espinos y sudor, donde nos sentimos aún más cerca de nuestro Creador.

Foto de archivo: Claudine Bernardes En Desierto de las Palmas - Castellón.
Foto de archivo: Claudine Bernardes
En Desierto de las Palmas – Castellón.

                     Será gratificante recibir tu opinión o sugerencia. Si encuentras errores de grafía o sintaxis en mis textos, te agradecería que me lo hicieras saber. Aún me estoy puliendo en este idioma. Recuerda también que “La Caja de Imaginación” es un instrumento de comunicación bilateral. Por eso, espero contar con tu aportación. (Post en Portugués:Você vai deixar de seguir o caminho por que encontrou uma pedra?)