Soy lo que soy.

(Para ler o texto em português clica em: Sou o que sou)

ilustración claudine bernardes
Ilustración y texto: Claudine Bernardes

Soy

¿Quién soy yo?
Soy la voz que no se
acalla en tu consciencia.
Que a veces logra ser escuchada,
cuando tu «yo»,
tu sucio, fútil y pequeño «yo»,
se aquieta.

No soy una estrella,
no soy un ser que flota
en algún lugar desconocido.
Estoy a tu lado cada día…
cada día.

Puedo callarme,
si quieres.
Pero no dejaré de existir
porque tu así lo quieras.

Puedo hablarte
a través de una flor,
de un rayo de sol,
pero no soy ni esto ni aquello.

Soy el camino,
soy la puerta,
la verdad y la vida.
Soy lo que soy.
Y estaré a tu lado cada día…
cada día.

Acuérdate que «La Caja de Imaginación» es un canal abierto, por ello me encantaría leer y contestar tus comentarios. 😉

¿Mi gozo por un pozo? Elijo la alegría

(Para ler o texto em português clica em: Escolho a alegria)

mujer cansada claudine bernardes
Ilustración: Claudine Bernardes

La ambición superada

«Un día una señora rica vio, en una tienda de antigüedad, una silla que era una belleza. Negra, hecha de caoba y cedro, costaba una fortuna. Pero era tan hermosa que la mujer no dudó – entró, pagó y se la llevó a casa. La silla era tan hermosa que los otros muebles, antes tan bellos, comenzaron a parecer insoportables a los ojos de la simpática señora. (sí, porque era simpática).  Entonces decidió vender todos los muebles y comprar otros que quedaran mejor con su hermosa silla.

Pero la casa que antes le gustaba tanto, ahora ya le parecía mediocre, no había armonía entre casa y muebles. Por eso la mujer compró una casa para sus muebles nuevos. Ocurre que dentro de esa magnífica casa, y con aquellos muebles espléndidos, la mujer comenzó, poco a poco, a encontrar a su marido feo y tacaño. Y cambió de marido.

Aún entonces, la mujer no podía ser feliz. Porque en esa magnífica casa, con muebles tan maravillosos, y un nuevo esposo admirable, todo el mundo empezó a encontrarla demasiado mediocre.

(Millor Fernandes)

Hoy en día vivimos en un mundo que corre a un ritmo acelerado, vertiginoso. Cuando las cosas no salen a nuestro gusto, nos sentimos frustrados.

Soy una persona que no puedo reclamar de mi vida, tengo una familia linda, amigos geniales, tengo mis días repletos de actividades que me gustan, pero… el maldito pero. ¿Por qué siempre hay un pero en medio de una historia feliz?

Empecé a percibir que me frustraban pequeñas cosas, como por ejemplo: Me ponía de los nervios que mi hijo no guardara los juguetes; me enfadaba con el desconocido que no había recorrido la caca de su perro; me proponía a crear una situación bélica con la simpática señora que se colaba en la fila del mercado… vamos que me estaba transformando en una persona pequeña y vulgar como la mujer de la historia de Millor Fernandes. 

Necesité auto-evaluarme, y observé que:

1. Me ahogaba en un vaso de agua: Daba demasiada atención a pequeños problemas, y como siempre hay pequeños problemas, me sentía constantemente frustrada.

2. Creaba batallas por tontería:  Hacía de pequeñas luchas circunstancias bélicas.  Maximizaba los problemas, como si todo tuviera que tener una solución a mi antojo.

3. Me frustraba  cuando algo no salía exactamente como me lo imaginaba.

Entonces recordé de otra historia que había leído muchas veces. Se trata del relato Bíblico que cuenta la historia de Pablo y su amigo Silas en una prisión (Hechos de los Apóstoles 16). Esos dos hombres habían sido  llevados a la prisión por intentar ayudar a una chica. Pero antes de dejarles tirados en un hediondo calabozo, sujeto de los pies en un tronco, les azotaron con ganas.  ¡Qué visión horrible! Una gran injusticia, ¿no te parece? Si hubiera pasado conmigo, no lo dude que hubiera proferido una gran cantidad de insultos. Pero, ellos decidieron cantar… así es… cantar, ¿te lo puedes creer? «Eligieron la alegría.»  Entonces… ¿por qué no hacer lo mismo? ¿Qué podía perder? Por eso, yo también elegí la alegría.  Decidí que no me dejaría dominar por la frustración, no me iba a convertir en la simpática mujer de la historia de M. Fernandes. Desde entonces me siento muchísimo mejor.

Ahora os dejo algunas sugerencias prácticas que aprendí del libro «No se disguste por pequeñeces» (R. Carlson y E. Salesman):

1 –  Hay que saber perder: Este debería ser el lema de quién quiere librarse del estrés y de vivir «quemando pólvora en gallinazos».

2 – Un buen plan:  la mejor forma de vivir, es eligiendo las batallas que debes luchar y las que debes evitar. Nuestro objetivo principal no debe ser buscar la perfección en todo. Debemos comprender que las discusiones que tenemos y las  batallas que enfrentamos alteran nuestro equilibrio y perjudican nuestro sistema  nervioso.

3. Batallas inútiles: ¿Es realmente importante convencer a tu marido/esposa/compañero que su opinión no es la correcta?  ¿Vale la pena perder la paz porque alguien cometió un error menor? ¿Tu paz es menos importante que salirte con la tuya?

Piénsalo, y si quieres escribe en un papel todas las veces en esta semana que perdiste los papeles por una tontería. ¿Fueron muchas? A lo mejor ha llegado el momento de que elijas la alegría.

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La isla que soy

(Clica aqui para ler a poesia em Português: A ilha que sou)

la caja de imaginación
ilustración: Claudine Bernardes

Soy una pequeña isla,
viviendo en la soledad
de su micro-clima,
ahogándome en mi misma.

Soy una pequeña isla,
que camina por la calle,
ajena al dolor del prójimo,
insensible a todo lo que no sea
mi propia necesidad.

Soy una pequeña isla,
árida, seca y vacía,
que mata de hambre y sed
a todo el que se atreve a visitarme.

Soy una pequeña isla
que se ahoga y se pierde.
Cada día menguando,
hundiéndome,
en el océano de la vida.
¿Hasta cuando seré isla?

Claudine Bernardes

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