(Para ler o texto em Português clica em: Te atreves a sair das 4 paredes?)

Mi segundo hogar
Mí corazón latía a un ritmo acelerado, mientras pensaba: «Ya no tengo edad para estas aventuras… ¿pero qué tonterías digo? Debe estar faltándome oxígeno en el cerebro.»
El camino era lleno de pendientes, piedras y yo pedaleaba con insistencia. «No pienso desistir». Pronto llegué a mi destino. La gran piedra a un lado del camino, rodeada de espinos y con olor a orégano fresco, era mi lugar preferido para descansar. Me senté en la superficie dura y fría, sintiendo el húmedo aire que corría entre las montañas, refrescando mi cuerpo caliente por el esfuerzo.
El cántico de los pájaros era ahogado por algún tipo de máquina que taladraba las piedras, haciendo surcos y dejando cicatrices en aquel trozo de paraíso. Mi pequeño paraíso, mi segundo hogar. No pensaba así cuando miré por primera vez aquellas montañas. Parecían tan áridas, rocosas y secas… sin embargo, ya no soy la misma. Mis ojos cambiaron, y mis sentimientos también. Ahora esas montañas hacen parte de mí.
Cuando el día parece gris y triste, me basta con mirarlas, y una sonrisa brota en mi rostro.
Hoy te propongo algo nuevo, un desafío: Escribir fuera de las cuatro paredes.
Tengo un proceso creativo bastante desordenado, por ello suelo escribir muchas cosas a la vez. Mis ideas o inspiraciones, suelen surgir en cualquier lugar. Suelo decir que las palabras me persiguen. Cuando surge alguna idea, la apunto en seguida (no va ser que se me escape). Por ello, siempre llevo conmigo una libreta de apuntes. Solo después de haber pensado mucho en un tema, y cuando ya lo tengo bastante estructurado en mi cabeza, es cuando me siento a escribir.
Pues hoy mi desafío fue llevar mi mesa de escritorio a la calle (o mejor, a la montaña). Trabajé sintiendo la fragancia del orégano y escuchando la canción de los pájaros (a ratos interrumpida por el ruido de la taladradora 🙂 )
¿Por qué lo hice?
Creo que salir de las cuatro pareces abre nuestra visión, nos hace ver todo de manera más amplia. No se trata de describir solamente lo que se imagina. Escribes lo que ves, escuchas, sientes, tocas y hueles.
¿Aceptas entrar en ese viaje conmigo?
El reto que te propongo es que salgas de tu lugar de confort. Que escribas intercambiando lo que sientes adentro, con lo que recibes desde afuera. Debes experimentar tus cinco sentidos, con un poquito del sexto también.
No importa sobre lo que escribas. Todo lo que escribimos puede entrar en ese proceso de intercambio. Poesía, cuento, incluso sobre moda, crítica social, todo es válido.
1. ESCUCHA: escucha lo que pasa a tu alrededor y descríbelo. El tono de las palabras que expresan sentimientos, deseos o guardan secretos.
2. OBSERVA: Mira a la gente, observa su forma de caminar, como se mueven al hablar, como observan a otros. ¿Qué captas de ellas? ¿Cómo las lees? ¿Qué estarán pensando? ¿Cuales son sus miedos, deseos y preocupaciones?
3. HUELE: todo lugar y toda persona tiene un olor propio y peculiar. Siéntelo, descifrar, transfórmalo en palabras.
4. TOCA: Siente la textura de los objetos que están a tu alrededor, incluso de las personas (si puedes, es lógico, no va a ser que piensen que eres un loco acosador jeje jeje).
5. SABOREA: ¿Qué sabor tiene ese momento?
6. UTILIZA EL INSTINTO: ¿Qué sientes? ¿Qué imaginas que pasará? Echa mano a la imaginación.
Aquí os dejo dos textos de blogueros que sigo y que han escrito fuera de las cuatro paredes. Son textos muy intuitivos y llenos de sentimientos.
“Esos locos que les gusta correr” escrito por Yubran, del blog “Somos felices”.
“El arte de Contemplar” escrito por Álvaro Rojas, del Blog “Anhelarium”.
Otro texto mío escrito “fuera de las cuatro paredes”: El amanecer en el mediterráneo.
Algunas fotografías de mi segundo hogar:



Si aceptas el reto, publica tu texto en Facebook o en tu blog y me avisas para que eche un vistazo, me encantará leerte también. Gracias por tu compañía en mi Caja de Imaginación. Espero tus comentários y hasta breve. 😉

















